Eres de centro y foralista, y no lo sabes
"El ideario centrista es también crítico y reivindicativo. Busca la justicia y el bienestar social"

Actualizado el 23/11/2025 a las 11:46
El pasado 23 de octubre, UPN celebró dentro del ciclo “Mujeres que inspiran”, una charla entre su presidenta Cristina Ibarrola y la exeurodiputada y cofundadora de “España mejor”, Beatriz Becerra, con el título “Mujeres en política, política de mujeres”. Beatriz Becerra Basterrechea es la autora del libro Eres liberal y no lo sabes: Un manifiesto europeo por el progreso y la convivencia frente al populismo y al nacionalismo. A la salida del acto, al hablar sobre su ensayo, le trasladé que iba a mandar un artículo haciendo mención a su obra, cambiando el título del mismo. Si Beatriz Becerra concibe el liberalismo como aquel sistema político que permite a las sociedades modernizarse, nosotros los navarros y navarras tenemos en el Régimen Foral, en el Convenio Económico y en nuestro Autogobierno, el mejor de los sistemas para lograr la eficiencia en la gestión de los recursos públicos. Solo esa eficiencia en la gestión de los (excesivos) impuestos de los ciudadanos, en nuestro caso con nuestra Autonomía Fiscal y nuestra cercanía al ciudadano en Navarra, nos permite ser solidarios también “con todos los pueblos de España”.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
Cuando la autora del libro lleva al propio título la defensa del progreso y la convivencia frente al populismo y al nacionalismo, me viene al pensamiento poner en valor el ideario centrista, centrado y abierto que muchos propugnamos contra los extremos y populismos. La extrema derecha es involucionista además de populista. Cuando critica por costoso el Estado de las Autonomías que emanaron de la Constitución del 78, además de la falta de rigor, se convierte desde ese mismo momento en el máximo enemigo del Régimen Foral de Navarra. La España única de la extrema derecha acabaría de facto con la autonomía que está ejerciendo Navarra. La ultraizquierda, “al otro lado” del marco de la Constitución de la concordia, es por definición rupturista; la antítesis de una democracia liberal. Recuerden que en la guerra incivil española estaban los fascistas, los comunistas y las democracias liberales europeas. Rememorando al periodista y escritor Manuel Chaves Nogales y su libro A sangre y fuego, escribía sobre una tercera España, quizá la mayoritaria, porque le daba miedo las dos que se enfrentaban en la contienda y, en las retaguardias. “No me interesa gran cosa saber que el futuro dictador de España va a salir de un lado u otro de las trincheras”, decía. El ideario centrista es una ideología con aristas, de líneas finas, que se mueve para un lado y otro en las lecturas, en los viajes, las discusiones y en los colegios y universidades. Justo donde no pintan nada los extremos de uno y otro lado: ni populistas que no conocen la historia reciente de personas que se jugaron la vida por las libertades, ni hordas de negro que recuerdan otros tiempos aquí y otros lugares allá adonde nadie quiere volver.
El ideario centrista es también crítico y reivindicativo. Busca la justicia y el bienestar social. Reivindica la libertad, pero no menos que la seguridad. Y aquí es donde el votante centrista puede pensar que por querer alcanzar la seguridad física removiendo cualquier obstáculo que lo impida puede dejar de estar “centrado”. Una democracia liberal no puede dejarse intimidar por los violentos. La criminalidad en Navarra se ha disparado. La delincuencia ha venido para quedarse si no se actúa rápido y con contundencia. En el frontispicio mismo del Estado de derecho está la defensa de sus ciudadanos.
Modificar las leyes que hagan falta, aumentando las penas para que el reincidente deje de ser reincidente es lo urgente. Como no permitir que “acampe” a sus anchas el delincuente que no ha podido ser expulsado a su país de origen por motivos administrativos o gubernamentales. Y será importante, en estos tiempos de bonanza presupuestaria del Gobierno foral, dar recursos a los ayuntamientos que tienen problemas de delincuencia. Y un Estado social y democrático de derecho como España debe mimetizarse o confundirse con esa gran mayoría de emigrantes que ayudan a nuestro país a ser más fuertes económicamente, más sostenibles en el tiempo y más inclusivos.
Y volviendo al principio, a las protagonistas de la charla, a ese auténtico feminismo, Cristina Ibarrola repite hasta la saciedad que hay que modificar la letra y el espíritu de la Renta Garantizada. Afirma que es un desastre, antes y después de haber conocido el informe de la Cámara de Comptos, que no se está logrando sus objetivos de inclusión laboral; que solo un 13% consiguen aceptar un trabajo. Propone que rechazar un solo trabajo debería conllevar la pérdida de la renta garantizada: por respeto a aquellos que trabajan y su salario no es mucho mayor que aquella. Y esto lo dice una persona de centro y centrada y, foralista.
Pedro Muneta Irujo.