Apunte
Nos toman por tontos. Capítulo (se ha perdido la cuenta)


Publicado el 19/11/2025 a las 17:25
Cuando alguien fallece y se pide una valoración pública sobre el finado, la respuesta siempre es más o menos así: “Era una bellísima persona”. Cuando hay un corrupto, aunque sea presunto, y se pide una valoración pública a alguien de su alrededor, la respuesta siempre es parecida: “No lo podíamos imaginar”. Con Santos Cerdán se ha vuelto a cumplir la máxima. “Era como un monje”, describen las fuentes del Gobierno central consultadas por Europa Press que han trabajado con él durante años. Aseguran que en ningún momento vieron gestos que hicieran sospechar de un tren de vida elevado. “Nunca en mi vida hubiera dudado de Santos”, manifiestan. La verdad es que sí. Lo han clavado. El asceta Cerdán vivió durante más de un año en un piso de alquiler en una de las mejores zonas de Madrid (Chamberí) y solo pagaba (le pagaban) 3.000 euros al mes. La UCO también ha detectado que pasaba hambre: realizó (le pagaron) 49 cargos, a una media de 152 euros, en un restaurante (Sazadon) al lado de esa vivienda. Son solo dos ejemplos. Pero hay más, muchos más en el último informe de la Guardia Civil. En el PSOE, en el PSN y en el Gobierno nadie veía nada extraño en el asceta Santos Cerdán. Se ve que están ciegos. Porque a quien le tocaba pagarle sus caprichos y los de su familia estaban que trinaban: Antxon Alonso y su mujer. “Ya les vale”; “Eso no es plan. Y encima no son nada discretos”; “La Paqui. Que la conocen todas las vendedoras del Corte Inglés”. Son algunas de las frases que muestran el enfado de Alonso y su mujer por el dinero que salía de Servinabar para sus humildes gastos. La verdad es que Santos Cerdán tenía poco tiempo libre e igual tampoco podía gastar a un nivel en el que alguien más que Antxon, su mujer, las dependientas de El Corte Inglés, su casera o los camareros del Sazadon se dieran cuenta de que realmente no era un asceta. Sus negocios con Acciona, Servinabar, UTEs varias, Koldo y Ábalos le ocuparían lo suyo. Y además hay que recordar que Cerdán fue el principal muñidor y negociador de los acuerdos de investidura para Pedro Sánchez y, por ende, para María Chivite. Se encargó de que el Ayuntamiento de Pamplona lo gobernara Bildu tras moción de censura a UPN. También se hizo íntimo del prófugo Puigdemont negociando su amnistía. Asistía a las reuniones de los grandes proyectos del Gobierno de María Chivite donde era necesaria la intervención del Estado… etc. Ahí puede estar el motivo de la ceguera de sus compañeros y compañeras de partido. Tanto ha hecho por el PSOE de ahora, el de Pedro Sánchez; y por el actual PSN, el de María Chivite, que quizás convenía más ‘mirar’ que ‘ver’ lo que realmente era Santos Cerdán.