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Y a Donald Trump le desgastaron el apellido
Nuevo debate del estado de Navarra con el viejo guión: a Chivite le parece bien casi todo y para la oposición casi todo está mal


Actualizado el 14/11/2025 a las 08:23
"La ciudadanía valora el tiempo, el uso del tiempo…”, manifestó la presidenta del Gobierno, María Chivite, en un momento de su discurso de hora y media durante la primera jornada del debate sobre el estado de la Comunidad foral. Verbalizaba en términos de conciliación de la vida laboral y personal, pero no hubiera estado mal traída la apreciación en otra vertiente: la de la duda de si los ciudadanos, que más allá de los muros de la sede legislativa continuaban su vida de un lado hacia otro, valorarán que los dos días que dura el debate en el Parlamento están bien o mal invertidos. Si sirven para algo.
Porque el debate, en su nueva edición anual, no se salió del viejo guión de siempre: para la jefa del Ejecutivo casi todo está bien y para la oposición casi todo está mal. Aunque Chivite avisó de que siempre habla “desde la autoexigencia”, pronto relajó su listón al sentenciar que Navarra es “la comunidad donde mejor se vive”. “Si tenemos que resumir la situación de Navarra, lo haría con dos ideas: somos la comunidad con mayor calidad de vida de España y ofrecemos una estabilidad política e institucional que constata una manera de hacer las cosas que funciona”. Para qué más. A partir de ahí, todo lo que se saliera del triunfalismo lo vino a achacar a que “algunos confunden deseos con realidades” o a “maniobras de distracción de la derecha”, a la que llegó a acusar de “cuestionar la democracia día a día”. La presidenta aludió en reiteradas ocasiones a la amenaza de una ola reaccionaria, al “auge del populismo y la ultraderecha” y hasta al presidente estadounidense, Donald Trump. Y viajó de lo planetario a lo local cuando, por ejemplo, ligó la carencia de viviendas públicas que se da hoy a a una derecha que no gobierna en Navarra desde hace más de diez años. Los aciertos de mi gobierno son de mi gobierno y los errores, de otros.
A Chivite le escuchaba el presidente del PNV, Aitor Esteban, el invitado más ‘ilustre’ de quienes ocupaban ayer el graderío en el hemiciclo navarro. No faltaron, entre otros, los senadores María Caballero (UPN); Javier Remírez, Toni Magdaleno y Nuria Medina (PSN); y Uxue Barkos (senadora autonómica de Geroa Bai). Por su parte, Cristina Ibarrola encabezó la representación de UPN, la más nutrida en el palco. Se ocupó el presidente del Parlamento, Unai Hualde, de cortar enseguida el sonido de palmas, pero fue más largo el aplauso que los regionalistas brindaron a su portavoz, Javier Esparza, que el que María Chivite obtuvo de los suyos, los socalistas. No le aplaudieron sus socios, Geroa Bai, Contigo y EH Bildu. Tampoco le exigieron demasiado: Geroa Bai más ambición, y Contigo y Bildu que pise el acelerador. No se le vio a la presidenta echarse a temblar...
Que Chivite y UPN se iban a enzarzar estaba claro. Con qué asunto principal sobre la mesa, también.
-Este es un gobierno honesto en el que no hay ningún indicio de corrupción -proclamó la presidenta.
-El suyo es un gobierno fake rodeado por la corrupción -le rebatió Esparza.
La líder del PSN rebajó todo lo ocurrido con Belate al nivel de debate entre técnicos y sobre “mejoras de procedimiento”. Como se esperaba, Chivite no mencionó en momento alguno a Santos Cerdán, preso en Soto del Real, y, como se esperaba, Esparza se lo mencionó en cuanto pudo.
-Señora presidenta, ¿me puede asegurar que no existe un audio en el que Santos Cerdán le diga a Koldo García ‘tranquilo, lo de Belate está hecho’? -preguntó el portavoz de UPN.
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