¿Ha perdido la humanidad en su propósito de acabar con las guerras?

Actualizado el 11/11/2025 a las 08:46
Tal día como hoy se cumplen 101 años desde el final de la Primera Guerra Mundial, también llamada la Gran Guerra, una de las más crueles y sangrientas de todos los tiempos. Víctimas de ella murieron alrededor de 9 millones de soldados y 10 millones de civiles, sin contar las muertes indirectas debidas a enfermedades, desnutrición, etc... provocadas por el conflicto. En efecto, las hostilidades terminaron formalmente a las 11 horas del día 11 del mes 11 de 1918, de acuerdo con el Armisticio firmado por los representantes de los bandos en guerra. Como en toda guerra, los países beligerantes aplicaron la ciencia y la tecnología al desarrollo de armas más mortíferas y destructivas. Fue una guerra, en la que los ejércitos, al menos en su inicio, peleaban con armas del siglo XX y tácticas del XIX, lo que explica la gran mortandad.
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Para conmemorar el fin de la guerra, en los días próximos al 11 de noviembre se celebra desde 1919 en el Reino Unido, en los países de la Commonwealth y otros, como Estados Unidos, Francia, etc..., el llamado Remembrance Day o Día del Recuerdo, como homenaje a los soldados caídos en el campo de batalla. Se conoce también como Poppy Day, o Día de la Amapola, ya que esta flor es el emblema de este día debido al popularísimo poema “En los campos de Flandes”, escrito en 1915 por el médico militar canadiense John McCrae. Había observado al enterrar a un amigo, también médico militar, que las amapolas florecían entre las tumbas de los caídos en Flandes, por lo que esta brillante flor roja simbolizó la sangre derramada en las batallas.
Sus primeros versos, en traducción libre, dicen:
“En los campos de Flandes florecen las amapolas; Entre las cruces, fila a fila; Que marcan nuestro sitio…; Somos los muertos. Hace pocos días vivíamos…”.
En varias ocasiones, coincidiendo con estancias en Londres por estas fechas, he tenido ocasión de comprobar cómo la generalidad de su población, con sus máximos representantes a la cabeza, celebran esta conmemoración. Muchos habitantes exhiben en su indumentaria amapolas de tela y participan en los distintos actos, singularmente en la solemne ofrenda floral que el domingo más próximo al día 11 realiza el Rey o el Príncipe de Gales ante el Cenotafio ubicado en Whitehall. En otras muchas ciudades y pueblos del Reino Unido, los monumentos levantados en sus principales plazas en memoria de los caídos en las guerras se llenan también de coronas de amapolas.
Hace seis años, tuve ocasión de contemplar cómo los fosos de La Torre de Londres se inundaron con la instalación artística titulada “La sangre tiñó de rojo tierras y mares”, consistente en la “plantación” de 888.246 grandes amapolas de cerámica, una por cada militar británico muerto en la contienda. Dichas flores fueron puestas a la venta con fines benéficos y se agotaron rápidamente, lo que indica bien a las claras que el pueblo británico no ha olvidado, cien años después, a los caídos por la causa de la libertad, lo que, visto desde España, no deja de producir sana envidia.
Pero volviendo a la actualidad, la respuesta a la pregunta del título tendrá que ser afirmativa de acuerdo con los hechos disponibles. A día de hoy, hay 39 países que padecen guerras. Me referiré solo a las que ocupan, con todo motivo, más páginas en la actualidad, como son las de Gaza entre palestinos e israelíes y la de Ucrania, entre este país y Rusia.
Según las autoridades gazatíes, para el 30 de septiembre de 2025, el número de muertos palestinos verificados, sólo en la Franja de Gaza, había aumentado a más de 67 967 personas, la gran mayoría civiles, entre ellos más de 20.179 niños y 10.000 mujeres, además de un total de 170.179 heridos. Por otra parte, según un informe publicado el 22 de octubre pasado por el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, los muertos de ese país ascendían a 1.983. Respecto a la guerra en Ucrania, un análisis publicado en junio último por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales con sede en Washington, estima que los muertos y heridos rusos alcanzarían un millón durante el verano pasado. A la vez estima en unos 60.000 a 100.000 los soldados ucranianos muertos y unos 400.000 heridos.
A la vista de lo anterior, en mi opinión, es claro que la respuesta a la pregunta que formulo, a los 114 años del armisticio firmado el 11 de noviembre de 1911, no puede ser más que afirmativa. Confiemos en que, bajo el patrocinio de la ONU y de otros Organismos Oficiales, vayan dándose pasos decididos y eficaces hacia ese objetivo, que por ahora parece una utopía inalcanzable, de la paz en el mundo.
Jesús Mª Arlabán Mateos, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Expresidente del Ateneo Navarro.