"Me pregunto qué esconde esta prodigiosa performance de Rosalía, si detrás de tantas cúpulas, columnas y oropeles que nos deslumbran hay algo más"

"En el vídeo vemos a Rosalía planchando en su casa, acompañada por una apretujada sinfónica de Londres, mientras canta en alemán con voz de soprano"

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Pedro Charro

Actualizado el 02/11/2025 a las 23:32

La cantante Rosalía, ese fenómeno, ha lanzado un anticipo de lo que será su nuevo y esperado disco, Lux. Se trata de un vídeo con la canción Berghain que deja con la boca abierta. Poderosa, vaya tela, impresionante, han sido los primeros comentarios. En el vídeo vemos a Rosalía planchando en su casa, acompañada por una apretujada sinfónica de Londres, mientras canta en alemán con voz de soprano. Las imágenes están llenas de guiños y referencias cinéfilas, musicales y religiosas, salpicadas de corazones sangrantes y motivos piadosos. Hay un inequívoco aliento espiritual. Es como una tormenta que nos arrastra, una sucesión de estímulos que nos agarran por el pescuezo y no nos dejan. Desde el primer día no paran las visitas y ya hay en la red interpretaciones del vídeo, la mayoría mucho más largas y complicadas que la misma canción. Es un ejemplo de que la música es la religión de nuestro tiempo, la que promete emociones fuertes y esperanza de salvación. La que moviliza a más fieles.

Que una chica gitana de un barrio pobre de Barcelona haya llegado a esto, es una prueba de que el mundo todavía no es triste y previsible y el talento cuenta. En la canción participan la cantante islandesa Bjork y el rapero Yves Tumor, pero la voz de Rosalía es la magia que permite todo lo demás. Toda esta estética recargada, llena de claves y referencias, de Mozart a Blancanieves, hace pensar en la idea de barroco, este estilo que apunta a la demasía, a lo recargado, al juego y exageración de las formas clásicas, que se van llenando de adornos. El barroco es además un estilo muy español, que exalta lo católico, fruto de un momento de esplendor y decadencia a la vez. Apunta al virtuosismo, al más difícil todavía, pero también fatiga. Tras tanto rizar el rizo, uno sospecha que lo barroco se queda a veces en envoltorio, que dentro no hay nada. Solo una cáscara de oro. Me pregunto qué esconde esta prodigiosa performance de Rosalía, si detrás de tantas cúpulas, columnas y oropeles que nos deslumbran hay algo más.

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