El espíritu terrorista sigue vivo


Publicado el 01/11/2025 a las 05:00
Los acontecimientos ocurridos el jueves por la tarde en el campus de la Universidad de Navarra son una muestra preocupante de que el espíritu de ETA no ha desaparecido del todo. Aunque la banda terrorista haya dejado de actuar, sigue viva en la mente y en el discurso de quienes, alimentados en el odio y en el desprecio a la libertad, reproducen sus métodos y su ideología antidemocrática.
Ver cómo jóvenes -que deberían ser ejemplo de convivencia, diálogo y respeto- recurren a la violencia y a la intimidación para imponer sus ideas resulta profundamente alarmante. Es el reflejo de una herencia moral que no se ha erradicado y que sigue contaminando a nuevas generaciones.
La universidad, lugar destinado al pensamiento libre y al encuentro, no puede ser escenario de comportamientos que recuerdan los peores años de nuestra historia reciente. Es necesario que la sociedad y las instituciones educativas reaccionen con firmeza, denunciando y aislando cualquier manifestación de odio o violencia política.
Asimismo, el Gobierno debería reflexionar seriamente sobre a quién elige como socio y a quién y para qué está destinando el dinero público mediante las llamadas subvenciones. No es admisible que con fondos de todos se alimente, directa o indirectamente, a quienes promueven el enfrentamiento, el resentimiento o el desprecio a la libertad. Solo así podremos garantizar que la democracia y la convivencia sigan siendo los pilares firmes de nuestra sociedad.