Recuerdo y lágrimas por las víctimas
En el primer aniversario de la tragedia de la dana el funeral de Estado celebrado en Valencia trae reparación y consuelo para los familiares de los 237 fallecidos en aquellas históricas inundaciones

Actualizado el 30/10/2025 a las 11:02
Hace justo un año un diluvio histórico desbordó la huerta sur valenciana anegando de barro, desolación y muerte una tierra otrora fértil y luminosa. Con los vecinos contemplando impotentes la escena, un torrente interminable de agua y destrucción se llevó por delante miles de historias, negocios, viviendas y, lo que es peor, vidas, pues aquella maldita dana segó el futuro de 237 personas irrepetibles, 229 en Valencia.
A todas ellas, para su reparación y consuelo, quiso honrar este miércoles el funeral de Estado celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia bajo la presidencia de los Reyes y las principales autoridades del país. Esos mismos políticos que hace 365 días no supieron -o no quisieron- estar a la altura. Empezando por un Mazón alérgico a la más mínima autocrítica siquiera un año después o unos Sánchez y Feijóo incapaces de aparcar sus miserias partidistas por un sólo día.
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Mucho ha pasado desde que el barranco del Poyo, la presa de Forata, Paiporta, Catarroja o la albaceteña Letur entraron, muy a su pesar, en el diccionario español de las grandes catástrofes, pero algo permanece diáfano en el primer aniversario de la tragedia: en los peores momentos, la solidaridad y la empatía es lo único que nos sostiene.
Las decenas de miles de voluntarios que acudieron a la llamada desesperada pala en mano, en una segunda inundación, pero esta de esperanza, mostraron el camino que habría de esperarse de los servidores públicos ante una situación así. Su labor desinteresada, como la que hoy se recuerda en estas mismas páginas de los bomberos navarros o la del joven marroquí Moha, contribuyó a que hiciera fortuna aquella frase de “Sólo el pueblo salva al pueblo”.
Por suerte, no es precisa. Por qué sí hubo entonces resortes del Estado que permanecieron dónde había que estar, como la UME, los cuerpos de seguridad o protección civil. Y también pueden entresacarse aprendizajes, aunque haya sido por las malas, como que prevenir es primordial. Las alertas meteorológicas posteriores lo evidencian. Por ello, y a la espera de que se materialicen todas las ayudas prometidas y aún por llegar, como dijo este miércoles el Rey Felipe VI: “pongamos todos de nuestra parte para impedir que se repita” una tragedia similar.