Una legislatura desbordada

"La ruptura de Puigdemont con Sánchez, que el Gobierno normaliza impostadamente, y el anticipo electoral anunciado por el PP en Extremadura aceleran la sensación de final de ciclo"

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Editorial DN

Publicado el 29/10/2025 a las 05:00

El Gobierno de Pedro Sánchez afrontó “el día después” del anuncio de ruptura de Puigdemont “como si no hubiera pasado nada”. Una postura tan obligada como impostada, sabedores de que su debilidad parlamentaria es ahora mayúscula de confirmar la militancia el paso secesionista. Otro de sus socios, el PNV, se sumó a las voces que califican de agónica la situación en la que queda el Ejecutivo. La determinación de Sánchez de proseguir incluso en el supuesto, cada vez más notorio, de que no logre sacar adelante tampoco el proyecto de presupuestos se viene topando con un contexto político en el que el presidente, aunque sea quien tiene la llave de la convocatoria de las generales, no es el único actor que puede condicionar el turbulento devenir de su mandato. 

Aunque no contribuirá a una moción de censura con el PP y Vox , Junts ha colocado el cuatrienio español en una tesitura que solo deja a Sánchez dos alternativas. O proseguir arrostrando la erosión, no ya de tener que negociar de manera extenuante con Junts y el resto de los socios para intentar llevar adelante su agenda, sino no pudiendo contar con interlocutores suficientes al otro lado mientras el PSOE y Sumar intensifican sus diferencias. O bien poner fin a la agonía que marca la legislatura desde su inicio llamando a las urnas. El reciente anuncio de la presidenta de Extremadura, la popular María Guardiola, de que precipita los comicios autonómicos al 21 de diciembre ante el bloqueo de sus Presupuestos contrasta de manera tan visible con la voluntad de Sánchez de resistir sin los suyos que el presidente no puede pasarlo por alto como si no tuviera que sentirse interpelado. 

Puigdemont rompió con Sánchez desgranando una lista de agravios que constituye, en realidad, el resumen de la sucesión de anomalías que viene rigiendo esta legislatura. Porque anómalo resulta, además de reprobable en términos democráticos, presumir de una mayoría que no existe desde el momento en que no ha habido unas cuentas actualizadas en lo que va de cuatrienio, mientras se evita llamar a las urnas ante el miedo confesado a que sean otros los que sí puedan obtenerla para gobernar.

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