Puigdemont consuma su amenaza
"El prófugo líder de Junts combina el anuncio de la ruptura con Sánchez con una defensa del secesionismo en una fecha señalada. La legislatura se encamina a un bloqueo insostenible"

Actualizado el 28/10/2025 a las 08:37
Después de múltiples amenazas y chantajes políticos con dispar resultado, el prófugo Puigdemont confirmó ayer la ruptura del pacto de investidura con el PSOE y que su partido pasará a “ejercer oposición”. Su parlamento lo hizo desde la localidad francesa de Perpiñán, evidenciando una vez más la anomalía que Sánchez aceptó para ser presidente, y es que un huido de la justicia española sea una parte sustancial de apoyo al Ejecutivo. La decisión, que deberá ser refrendada por la militancia, llega, según Puigdemont, por la pérdida de confianza en los socialistas, y aprovechó para recordar, por si todavía alguien albergaba alguna duda, que su partido “no tiene por vocación la estabilidad española”.
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En un discurso ampuloso que suena mucho más a crear un relato en clave electoral para lo que pueda venir, y tratar de mitigar el coste que dentro del electorado independentista les está pasando el pacto con el Gobierno central, Puigdemont aprovechó para arremeter contra el PSOE, en Madrid y en Cataluña, al que acusó de moverse sólo por el tacticismo en el poder. Lo dice él, que eligió el día de ayer, cuando se cumplían ocho años de la fallida declaración de independencia, para anunciar su ruptura con Sánchez. Arropado en el tradicional victimismo que acompaña históricamente al independentismo y su irredento deseo de romper con España, Puigdemont aprovechó para volver a realizar un repaso de los supuestos agravios del Estado a Cataluña y de los incumplimientos e inmovilismo socialista.
Más allá de que este movimiento no suponga un punto y final inmediato del Gobierno de Sánchez, es evidente que queda aún en una posición de mayor debilidad parlamentaria si cabe. Y mientas en el PSOE hablan de mano tendida, Puigdemont responde con una de sus habituales bravatas: “podrán ocupar sillones, pero no gobernar”. Un anuncio claro del bloqueo al que se encamina lo que queda de legislatura, empezando por los presupuestos. Hoy es un buen día para recordar que Sánchez decidió hacer de la necesidad virtud para seguir en el poder, claudicando ante el secesionismo con una aberrante ley de amnistía. El camino recorrido desde entonces, nos ha traído hasta aquí. Porque las amenazas de Puigdemont apuntan a Sánchez, pero afectan al conjunto de los ciudadanos.