¿Hemos tirado la toalla en la lucha contra el cambio climático?

Publicado el 10/10/2025 a las 05:00
La relativa ausencia de noticias relacionadas con la lucha contra el cambio climático, quizá el problema más importante que tiene actualmente la Humanidad, juntamente con la erradicación de la pobreza, podría llevarnos a pensar que, en efecto, para muchos países, cuyos gobernantes han asumido otras prioridades, ha pasado a un segundo plano.
Esto está contribuyendo, sin duda, a que la situación vaya deteriorándose, como manifiestan los cada vez más dramáticos informes de los científicos del clima. El último de estos informes fue emitido por Copernicus, la Agencia Europea para el Cambio Climático, el pasado mes de enero, y ha continuado en la línea de los alarmantes mensajes anteriores. Todos los datos de temperaturas globales muestran que 2024 ha sido el año más cálido desde que los registros comenzaron en 1850, confirmando que dicho año fue el primero en que la temperatura media global superó los niveles preindustriales por 1,6ºC, lo que sobrepasa el límite de 1,5ºC establecido por el Acuerdo de París de 2015. Todo indica que la Tierra se está calentando, con altos niveles de emisiones de gases con efecto invernadero, metano y vapor de agua en la atmósfera, descenso de las superficies heladas alrededor de los polos y temperaturas récord del agua de los océanos.
A este respecto, la vuelta a la presidencia de Donald Trump, en su segundo mandato, es claramente negativa. Desde que tomó posesión de la presidencia de los Estados Unidos el 20 de enero, ha producido un bombardeo de órdenes ejecutivas que han dado la vuelta a muchas de las políticas aprobadas por el presidente Biden. Solamente el primer día firmó más de cien; una de las más negativas es la decisión de retirar a su país del Acuerdo de París, alcanzado en la Cumbre del Clima de la ONU de 2015. En este acuerdo, todos los países se comprometieron a trabajar juntos para reducir emisiones “lo antes posible”, para limitar el calentamiento global a menos de 2ºC, preferiblemente de 1,5ºC, por encima de los niveles preindustriales.
Desde entonces, a pesar de las intenciones manifestadas por los países, las emisiones de gases con efecto invernadero y la temperatura global no solo no han disminuido, sino que han ido creciendo. No es de extrañar, por todo lo anterior, la preocupación creciente de algunos líderes mundiales, encabezados por el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien recientemente convocó a todos los países firmantes del mencionado acuerdo a una gran reunión en la sede de las Naciones Unidas para tratar de conseguir compromisos de sus gobernantes.
En la misma exhortó a los países a establecer nuevos objetivos que vayan más lejos, más deprisa, “further, faster”. Precisó que deben elaborar planes del clima para el año 2035 que den un decidido paso hacia adelante, alcanzando más profundas y rápidas reducciones de las emisiones de gases con efecto invernadero, para evitar olas de calor, sequías, inundaciones y otras desgracias. Dichos planes deberían presentarse en la Cumbre del Clima COP 30 que se celebrará en Brasil el próximo mes de noviembre. Hasta el momento, pocos países los han presentado. Por ello insistió: “La ciencia demanda acción”.
En la actualidad, el planeta se encamina a exceder ampliamente el límite de 1,5 ºC acordado hace una década en la Cumbre de París, con temperaturas tendiendo hacia los 3ºC por encima de la media preindustrial, que desencadenarían consecuencias catastróficas para muchos países.
Quien no faltó a la cita fue el omnipresente presidente Trump, quien el día anterior a la asamblea citada, jugando el partido en casa, dio un discurso en la propia sede de la ONU, en que, insistiendo en su línea negacionista, rechazó la ciencia comprobada del clima y menospreció a los líderes por adoptar formas más limpias de energía.
Llegó a decir que estos países están en el camino de su destrucción, que la ciencia del clima es un engaño, calificó a los aerogeneradores de “patéticos” y presionó a los países para que explotasen nuevos recursos petrolíferos. Por el contrario, la Unión Europea, por boca de la comisaria de Energía, Teresa Ribera, mantiene que una Europa, con una pujante economía verde, que crea empleos dentro y fuera de la misma, beneficia no solo a Europa sino a todo el mundo.
Por todo lo anterior, queda claro que, como he escrito en algún artículo previo, la Humanidad en su conjunto se encuentra ante una encrucijada y debe realizar esfuerzos más decididos y exigentes para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, esfuerzos en los que debemos, en mi opinión, participar también los ciudadanos de a pie, en la medida de nuestras posibilidades, de tal forma que podamos decir a nuestros hijos y nietos que les legamos un planeta con buena salud y agradable para vivir.
Jesús Mª Arlabán Mateos. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos