Una necesaria posición de Estado
El Gobierno de España no puede permitirse tener voces tan dispares sobre el plan de Trump para Gaza y Pedro Sánchez y Núñez Feijóo deberían de establecer un mínimo hilo de diálogo

Publicado el 03/10/2025 a las 05:00
La conversión en ariete en la arena política nacional de la crisis de largo recorrido histórico en Oriente Próximo y, en este trance concreto, de las atrocidades de Israel en Gaza -se denominen “genocidio” o se dejen en “masacre”- está derivando en colisiones partidarias que no deben desviar del objetivo esencial.
Esto es, que España sea capaz de desarrollar una estrategia de Estado ante la comunidad internacional en un momento en que lo perentorio es parar la aniquilación de los gazatíes a manos del Gobierno de Benjamín Netanyahu y lograr que Hamás libere a los rehenes a los que mantiene secuestrados. Y lo urgente, intentar asentar las expectativas generadas, contra pronóstico, por el plan de paz de Donald Trump, el cual ha forjado, al menos, una mayoritaria disposición internacional a considerarlo, posición en la que coinciden en España el presidente del Gobierno y el líder de la oposición.
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La agenda propia de Pedro Sánchez y la dependencia de una amalgama de socios dispares ha introducido en las últimas legislaturas un elemento disruptivo en la política exterior española, que ha sucumbido también a los letales efectos de la polarización. Pero ni esta constatación ni el hecho de que la denuncia de la devastación en Gaza haya flirteado frívolamente en las últimas semanas con la utilización electoral deben orillar que los distintos gobiernos españoles han mantenido, desde la Transición, lazos diplomáticos tanto con los israelíes como con los palestinos. Y con una apuesta compartida por la solución de los dos estados de los que siguen siendo los dos grandes partidos del país.
Ni Sánchez ni Feijóo deberían dejarse tironear por sus extremos hacia posiciones que no representen ese amplísimo cauce central de la sociedad que deplora la represión israelí sobre Gaza, que no otorga legitimidad a Hamás y que sigue apostando por una salida negociada. Urge que Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo establezcan un mínimo hilo ante todo lo que está en juego, en términos humanitarios, diplomáticos y geopolíticos, en Oriente Próximo.