Naciones Unidas, faro y altavoz
La ONU debe legitimarse como foro negociador y de presión frente a intolerables imposiciones para redoblar la presión contra Israel, Rusia o la errática gestión de Trump que ayer defendió él mismo

Publicado el 24/09/2025 a las 05:00
La ONU tiene una oportunidad de reivindicarse como faro y altavoz contra las crisis en la Asamblea General que se celebra esta semana en Nueva York. A pesar de sus debilidades y de la política de intolerable imposición que sacude el mundo, Naciones Unidas debe aprovechar sus capacidades para legitimarse como foro negociador y de presión. En su ochenta aniversario, afronta un escenario de hostilidades sin precedentes. La creciente amenaza de Rusia, dispuesta a romper los códigos de seguridad tras la invasión de Ucrania, y la devastación provocada por el ejército israelí en Gaza son una prueba de fuego para la comunidad internacional, reunida en la cumbre sobre el reconocimiento de Palestina como Estado.
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Esta conferencia, apadrinada por Francia y Arabia, conlleva el deber moral de solidarizarse con el sufrimiento gazatí, en un apoyo al que se han sumado 147 países. Se trata de un respaldo diplomático en progresión que tendría que ser interpretado como algo más que declaración de intenciones, pese a que Estados Unidos le haya dado la espalda para arropar a Netanyahu. Es un primer paso para buscar una solución basada en la paz y la seguridad en Oriente Medio, a la que se acaban de adherir, entre otros, el Reino Unido —aliado tradicional de Israel— y Francia.
La maniobra de Trump para apartar al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas —sólo podrá intervenir vía telemática— revela su alineamiento con Netanyahu, sobre el que pesa una orden de arresto por crímenes de guerra. No contar con Abbas es restarle legitimidad frente al terror de Hamás y cuyo papel en el futuro de la región debe quedar relegado por completo para que prospere el esfuerzo diplomático. La Asamblea no debe olvidar los sangrientos conflictos en África, la amenaza del cambio climático y el peligro que supone la errática gestión de Donald Trump, evidenciada ayer mismo con las palabras del presidente republicano, un discurso plagado de dardos contra la propia ONU, a la que acusó de dejarle solo en varios conflictos. Hoy será el turno del rey Felipe VI. Con él llegará la mesura.