Salud navarra intervenida
El comienzo de curso llega con las listas de espera disparadas y aires de guerra entre los profesionales tras el señalamiento por parte del consejero de Salud a determinados colectivos

Publicado el 12/09/2025 a las 05:00
Los tiempos en política tienen su ritmo propio y tradicionalmente se mira a septiembre como el inicio del nuevo curso, un punto de inflexión en el que retomar el pulso diario con nuevos bríos. Sin embargo, el que acaba de arrancar no está trayendo ni la tranquilidad ni el sosiego con el que soñaba el Gobierno de Navarra allá por el mes de junio. Y tampoco aires de novedad que sirvan para distraer al ciudadano de la polaridad nociva y el tufillo de corrupción que acecha al partido socialista, líder del Ejecutivo foral, desde que estallase el caso Koldo y Santos Cerdán entrase en la cárcel de Soto del Real.
El último problema -o el primero, según se mire- llega a costa del departamento de Salud, donde las recientes declaraciones del consejero, Fernando Domínguez, han puesto en pie de guerra a buena parte de los sanitarios. Amenazó el gestor con “intervenir” el servicio de traumatología como medida cauterizante contra la sangría de las listas de espera disparadas. Pero ha pinchado en hueso el consejero, pues tanto los profesionales del ramo como el Sindicato Médico Navarro han reaccionado de forma airada ante lo que parece un claro señalamiento.
Cifras y afirmaciones aparte, resulta diáfano que se trata de un problema de gestión. Con múltiples y complejas derivadas, sí, pero de gestión. Y es ahí donde no cabe escurrir el bulto ni repartir culpas desde la titularidad del servicio. Es ya el ecuador de la legislatura, al que Domínguez llega con el añadido de un mandato anterior bajo el Gobierno de Uxue Barkos. Seis años al frente de Salud en los que determinados retos esbozados entonces hace una década tornan ahora en dificultades enquistadas.
Desde junio, el incremento de los pacientes que aguardan a primera consulta con el especialista ha ascendido en otras 5.400 personas, lo que eleva la cifra total de las listas de espera hasta las más de 65.200. Y eso pese al maquillaje contable introducido por el departamento. La saturación de los centros de salud, la odisea de su acceso, la falta de personal sanitario en las residencias de mayores, la dificultad para cubrir los puestos MIR, las carencias climáticas en los hospitales o la fuga de talentos amenazan con que esa intervención esgrimida por el consejero acabe por girar hacia su propia figura.