La provocación a la paz tensiona al límite
Rusia presiona a la OTAN con una nueva incursión sobre Polonia con drones, mientras Europa reacciona llamando a consultas y con un amago de veto a Israel por el asedio a Gaza

Publicado el 11/09/2025 a las 05:00
La inquietante escalada bélica que impregna las relaciones internacionales ha pasado de la retórica a una escaramuza de inciertas consecuencias, después de la intolerable incursión militar de Rusia con drones en pleno espacio aéreo de Polonia.
Se trata de un choque sin precedentes entre Moscú y un socio de la OTAN desde la invasión a Ucrania, de ahí que el primer ministro polaco, Donald Tusk, haya invocado el artículo 4 del Tratado, que llama a los aliados a realizar consultas urgentes.
No es baladí que el nuevo intento de amedrentar a Europa -por mucho que el Kremlin y el Gobierno de Bielorrusia, títere de Vladímir Putin, hablen de drones que perdieron el rumbo-, coincida con la mala marcha de la ofensiva rusa en la región oriental de Donetsk, donde los contraataques ucranianos han frenado el plan ruso de apoderarse de toda la región. De hecho, las tropas de Zelenski han logrado recuperar allí parte del terreno perdido.
La acción sobre Polonia es el tercera provocación del Kremlin en los últimos cinco días, tras la invasión del espacio aéreo de Estonia por parte de un helicóptero ruso o la incursión de dos drones, presuntamente lanzados por el Kremlin, sobre los cielos de Lituania.
Se trata, en definitiva, de testar el estado del ánimo europeo, así como la cohesión de los países de la OTAN con su principal socio al otro lado del Atlántico. De momento, Donald Trump, siempre impredecible, lanzó este miércoles un críptico “Allá vamos” a través de su red social.
La respuesta llegó desde Estrasburgo, donde el foco internacional volvió a pivotar entre Europa del Este y Oriente Medio, cuando la presidenta de la Comisión Europea endureció el tono contra Israel al proponer la suspensión parcial del acuerdo de asociación de la UE con este país.
Úrsula Von der Leyen apeló a la unidad de su mayoría proeuropea y a no dejarse llevar por las divisiones y la parálisis. “¿Tiene Europa lo que hace falta para pelear? ¿Tenemos la unidad, la sensación de urgencia, la voluntad política y la capacidad de compromiso? ¿O queremos simplemente pelearnos entre nosotros y que nos paralice nuestra división?”. El tiempo lo dirá.