Pedro Sánchez condena a España al ostracismo

Sánchez ha caído en los brazos de Zapatero para seguir su senda: intentar acabar con el régimen de la Transición española de 1978 y apostar por las relaciones peligrosas con Venezuela y China

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Emilio Sánchez-Carlos

Publicado el 24/08/2025 a las 05:00

España ha quedado vergonzosamente marginada en un momento de especial trascendencia para las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y Europa y cuando está en juego el desenlace de la guerra de Ucrania. El cuarto país de la Unión Europea ha quedado fuera de las discusiones entre los líderes de los principales estados europeos hasta colocar a España en una situación de llamativa irrelevancia que tardará mucho tiempo en subsanarse. El motivo de esta bofetada humillante a la influencia de España en Europa y en el mundo no es otro que la caída en desgracia de Pedro Sánchez. Nuestro presidente del Gobierno es un personaje desprestigiado y con un acumulado descrédito incompatible con los usos y costumbres de las relaciones políticas y diplomáticas en Europa. Pedro Sánchez no es de fiar para los líderes europeos y de ahí que haya sido excluido del núcleo duro que habla a diario para buscar una salida honrosa a la guerra en Ucrania.

La foto en la Casa Blanca del presidente Donald Trump con los líderes de Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Finlandia y Ucrania, más el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, constituye el último ejemplo del ostracismo internacional que sufre España. Pocas veces en la historia reciente un presidente del gobierno español ha sido arrinconado de forma tan infame para mostrar su intrascendencia y como castigo por el eventual peligro de su presencia. Para Sánchez supone una tremenda bofetada a su orgullo.  

No es de extrañar ese semblante desencajado que muestra estos días cuando ha salido de su retiro vacacional en La Mareta (Lanzarote) para acudir a respaldar a los bomberos, militares y voluntarios que ayudan a extinguir los incendios que asolan España. El rostro de Pedro Sánchez se muestra alicaído no solo por el impacto de su exclusión internacional sino también por las duras expectativas del otoño caliente que se avecina por los escándalos que le rodean, la presión de sus aliados parlamentarios y ese sentimiento de soledad que se percibe por estar cada vez más enclaustrado en su entorno de fieles y sumisos.

¿Y cuál ha sido el detonante último que ha provocado este contundente rechazo europeo a Pedro Sánchez? A la sucesión de escándalos por los casos de corrupción en el PSOE, sus desplantes a la OTAN, a Estados Unidos o su insistencia en que la UE declare al catalán, vasco y gallego como lenguas oficiales, lo que realmente ha acabado con el prestigio de Sánchez es su negativa a cancelar los contratos con la empresa china Huawei. Para los europeos y Estados Unidos, Huawei es una especie de caballo de Troya utilizado por los servicios de espionaje de China en sistemas de vigilancia y escucha.

La UE prohíbe utilizar la tecnología de Huawei en redes de comunicaciones o vigilancia al sospechar que parte de la información recogida pueda acabar en manos del espionaje chino. La obcecación de Sánchez por mantener los contratos con Huawei se explica a su vez por la influencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que mantiene unas excelentes relaciones con las autoridades chinas.

Zapatero se ha convertido en la persona que más influye en Pedro Sánchez, hasta el punto de someter la política exterior española a los intereses del expresidente socialista en las relaciones con China, Venezuela y otros países iberoamericanos (Brasil, Chile y Colombia) integrados en el denominado Grupo de Puebla. Sánchez ha caído en los brazos de Zapatero para seguir la misma senda del expresidente socialista en el intento de acabar con el régimen de la Transición española de 1978 y su apuesta por las relaciones peligrosas con Venezuela y China, lo que supone el repudio de la Unión Europea y Estados Unidos. Difícil vislumbrar un panorama internacional más dañino para España.

Emilio Sánchez Carlos es periodista.

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