Cartas de los lectores
Las carreteras deportivas del norte de Navarra


Publicado el 21/08/2025 a las 05:00
Los que vivimos en la zona ya no sabemos cuál es nuestra situación: si es de privilegio, de castigo, de abandono o de Tócame Roque. En cierto modo, me siento privilegiado pero con algo de hastío: soy de los que piensa que cada privilegio está precedido de algo bien realizado, basado en un porqué. Alguien dirá: “¿De qué te quejas?”. Claro que me quejo, y no sin razón: orográficamente, estamos cerca, del centro neurálgico de los servicios y de donde se cuecen las decisiones que afectan a nuestros privilegios, pero, cronológicamente, estamos bastante invadidos, diría yo.
Ahora digo, sabemos que las carreteras, salvo las autopistas, no han sido diseñadas. Simplemente se han ido ampliado los antiguos caminos, en algunos casi solo se han cortado las zarzas. Hace más de 50 años que estamos pasando por los mismos sitios de ahora, por algunas de las mismas curvas y anchos de entonces. Eso sí, estamos protegidos por birondas -que en algunos casos estrechan la carretera-, cunetas de cemento, señalizaciones incluso repetidas, limitaciones de velocidad, radares disuasorios y, de vez en cuando, aparecen nuevas señales y carteles. ¿Seremos capaces de absorber toda esa información?.
Ahora, el colmo de los colmos. Hace pocos días venía de Francia y me encontré con unos renglones blancos en la carretera. ¿Qué significan estos trazos? Por detrás, sentí la llegada de media docena de motoristas, porque algunos llegan como si fueran ovnis. Me adelantaron como lo suelen hacer habitualmente: al llegar no hacen ruido, pero al adelantar parece que despega un avión. Pronto deduje el por qué de esas señales blancas en la carretera.
Han adecuado nuestros puertos para el entretenimiento, de los de las dos ruedas. Vamos, no nos faltaba más que eso. ¿Acaso hacen falta estas medidas si se cumplen las normas de velocidad? Esos trazos indican el comienzo, el centro y el final de la curva. Pregunto: ¿da tiempo a visualizar el velocímetro? De modo que en la N-135 hay tramos -por ejemplo, en la zona de Mezkiriz- donde no se pueden cruzar dos camiones, pero ahora nos adecuan tramos para divertimento. ¿Esto no es una tomadura de pelo?
Días atrás subíamos unos coches detrás de uno de esos camiones que transportan paja a Francia. Todos parados. Lógico: bajaba otro camión, para los dos no hay sitio, uno tiene que ceder. ¿Esto debería ocurrir en la N-135 en el año 2025?
No teníamos suficiente con tener que soportar esas dos ruedas que aparecieron hace unos años. Ahora se adecuan zonas de divertimento para esas carteras privilegiadas que se hacen con esos mecanismos tan caros, que salen a divertirse en las vías que, se supone, son de servicio público.
Tenemos que soportar los sobresaltos que nos producen los ruiditos de estos caprichosos. Los conductores de turismos, comprensiblemente, nos tenemos que separar metro y medio de los ciclistas, y estos motoristas te adelantan pegados a ti, parece que se te van a meter dentro, incluso sobre una rueda. Claro que ven por dónde andan; además, entre ellos se comunican: el primero pasa e indica la posibilidad del adelantamiento. Esto es lo que tiene ser privilegiado. Y esto es lo que tiene vivir en una zona más bien olvidada para algunas cosas.
Javier Goicoa Juango