Cartas de los lectores
En memoria de mi hermana


Actualizado el 20/08/2025 a las 08:47
Es la primera vez que me dirijo públicamente a un medio de comunicación. Normalmente, era mi hermana quien utilizaba este canal para dar voz a las injusticias que, en ocasiones, enfrentaba, así como para expresar su agradecimiento y admiración cuando recibía un trato respetuoso y profesional por parte de cualquier equipo médico.
Su última carta dirigida a este periódico fue publicada el 8 de junio de 2025. En ella, expresó su agradecimiento al servicio clínico bucodental privado de la Clínica San Miguel, que hizo posible que su vida no corriera peligro al atender su grave problema de infección bucodental. Al mismo tiempo, criticó la actuación de Bienestar Social por hacer caso omiso de su situación médica y personal, denegándole cualquier tipo de ayuda ante los Servicios Sociales y el Defensor del Pueblo, alegando que su único interés era obtener ventajas fiscales.
Lamentablemente, Cristina Esparza Ursúa falleció de manera repentina el día 26 de mayo, a los 53 años de edad, apenas unos días antes de la publicación de su carta, dejando un vacío inmenso en quienes la conocíamos y queríamos. Cristina enfrentó numerosas dificultades relacionadas con la sanidad en general, sin querer centrarme en ningún sistema ni en ningún profesional en particular.
Era una enamorada de la vida, de su hijo, de su familia, de sus amigos y amigas, de la jota navarra, de sus animales y de todo lo que la rodeaba. Lo que nunca buscó fue obtener ventajas fiscales por sus dolencias, tal y como algún “profesional” del sector insinuó; su único interés era poder levantarse cada día y disfrutar de la vida en la medida de lo posible, algo que ya le resultaba muy difícil debido a su situación particular.
Así que, por la memoria de mi hermana y a través de este escrito, hago un llamamiento a las autoridades sanitarias, a los profesionales del sector, a los docentes, médicos y jefes de equipo, para que se garantice un trato digno, ético y profesional a todos los pacientes. Para quienes padecen cualquier enfermedad, no hay mejor remedio que una atención sanitaria que se brinde con corazón, dedicación y respeto. Aunque Cristina ya no podrá beneficiarse de los excelentes profesionales y recursos que tenemos en Navarra, confiamos en que muchas otras personas sí puedan hacerlo, y que el sistema sanitario sea capaz de ofrecer una atención más humana y comprometida, en lugar de ser víctima de un sistema en declive.
Cristina, dondequiera que estés, espero que descanses en paz. Nosotros, por nuestra parte, estamos orgullosos de ti y siempre te llevaremos en el corazón.
Víctor Esparza Ursúa