La UE, toreada por Trump
Trump actúa hoy convertido en un ‘sheriff’ que quiere imponer su ley a cualquier precio y que chantajea como los peores villanos de las películas del oeste americano

Publicado el 08/08/2025 a las 05:00
Las grandes batallas deben ser libradas por pesos pesados, en nuestro caso de la política. Me refiero a la batalla arancelaria patrocinada por el presidente Trump, un mago de la negociación privada, que aplica sus mismos esquemas a la política. Marear la perdiz, partiendo de una posición de fuerza, hasta doblegar al enemigo, adversario o al antiguo aliado como es la vieja Europa, hoy representada por la UE.
Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, cuyos antecedentes políticos como ministra de Defensa de Alemania, de un país como la República Federal Alemana, sin Ejército importante y sin política de Defensa salvo la de seguir en su momento la de EE UU, está en horas bajas. Se ha escrito en torno a la levedad de su mandato, utilizando como casi siempre la obra de Milen Kundera, 'La insoportable levedad del ser'.
Sin embargo, merece ser apoyada, pese a no ser el personaje político que necesitaba la UE, a la vista de lo que se avecinaba: la victoria de Trump tras el débil liderazgo de Joe Biden, que los Obama y Clinton consintieron. La UE necesitaba un liderazgo fuerte con una personalidad carismática, tipo J. Delors o Mario Draghi en nuestro días, para frenar o saber torear a Trump.
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Pero las elecciones europeas de mayo del año pasado arrojaron unos resultados que no permitían el clásico acuerdo de democristianos y socialdemócratas en el Parlamento Europeo y tuvo que hacer concesiones tanto en su gabinete (pensemos en el nombramiento de la exministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que se escapó a Bruselas durante la dana de Valencia) y en una política insulsa, haciendo concesiones a la extrema derecha en auge en Europa.
Pero los males de la UE no vienen solo de tales polvos, sino que los actuales lodos provienen de los discretos líderes de los países miembros de la UE, que prefirieron tener un personaje manejable, tipo Santer o el portugués Durao Barroso —dejo fuera al luxemburgués Jean Claude Juncker—, en vez de alguien con personalidad propia y capaz de imponerse a los Macron, Sánchez y Meloni de turno.
En unos momentos en los que Alemania ya no es lo que era y los países integrantes de la llamada liga hanseática se han rendido a la presión de Trump, empezando por el hoy entregado a dicha causa, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, antiguo primer ministro de Países Bajos, de mal recuerdo en estos pagos, pues nos endilgaba aquello de que los países del sur nos dedicábamos a sestear. Lástima que la política de Sánchez le de la razón: Poco trabajo, engaño y mucha subvención.
Hace una semana, Trump y Von der Leyen pactaban en Escocia que los aranceles a los productos europeos serían del 15%. Como Trump había amenazado con imponer el 20% o 30%, todos tan contentos, al parecer, hasta que han empezado a echar cuentas y de los pocos productos manufacturados que salen favorecidos son los de la industria automovilística alemana. Pero la cosa no se ha quedado ahí, sino que ahora el marchante de Trump exige a la UE unas inversiones millonarias en EE UU si quiere mantener el porcentaje del Arancel Trump al 15 % a las exportaciones europeas. Adelanto que España se ve perjudicada con el Arancel Trump en nuestras exportaciones, y no solo en el aceite y en la aceituna.
Trump actúa hoy convertido en un 'sheriff' que quiere imponer su ley a cualquier precio y que chantajea como los peores villanos de las películas del oeste americano. Frente a ello es necesario un frente común, una política clara y decidida que enseñe los dientes y políticos de raza, que no se dejen intimidar por el presidente teñido de pelo zanahoria. Seguramente la UE y Europa entera se merecen mejores gobernantes, pero hay que lidiar con lo que hay.
Se suelen citar, en ocasiones, argumentos históricos, como la política de apaciguamiento de Chamberlain con Hitler, que la opinión pública, en especial la española, desdeñan. Seguramente algo de ello se observe en la posición de Von der Leyen, que ha querido apaciguar al ogro americano y ha salido toreada por chicuelinas, de un potro sin maneras. Esperemos que se aprenda la lección.
Manuel Pulido Quecedo es abogado y doctor en Derecho.