"Las cartas que el azar puso en sus manos no traían muy buenos naipes, los justos para acabar el colegio. Pero con esas armas no le ha faltado curro nunca"

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Íñigo González

Actualizado el 07/08/2025 a las 23:07

En mi cuadrilla, como en la de cualquier pueblo navarro, los amigos somos de todos los pelajes y condición. De diversas edades, nos unió primero el pegamento del colegio, después el deporte y por último los azares de la vida. Parejas e hijos incluidos. Y hay de todo: universitarios, técnicos, profesionales, emprendedores y operarios... También hubo desempleados. Claro. 

Pero estos días, con la serpiente del verano que nos acecha en forma de caza al político escamoteador de títulos, me estoy acordando especialmente de uno de ellos. No le pondremos nombre, pero sí diré que es un triunfador. Al menos, en lo que de verdad importa.

Partimos de que las cartas que el azar puso en sus manos no traían muy buenos naipes. Los justos para terminar la educación escolar a trancas y barrancas y para cursar después una formación básica. Con esas armas no le ha faltado 'curro' nunca. Pinche, repartidor, mantenimiento... lo que se tercie. Y así forjó familia y hogar. Todo con un humor socarrón que siempre te saca una sonrisa y una lealtad a prueba de bombas. 

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Como digo, pienso en él inmerso en la marejada vergonzante de grados que no lo son, licenciaturas fantasma, másteres de 'chichinabo' y doctorados plagiados. Una ristra de falsos títulos que ante la imposibilidad física de adornar una pared de despacho lucen desvergonzados en los currículums digitales de ayuntamientos, parlamentos, del Congreso y el Senado. Hasta que les han pillado. Y es ahora cuando al político de turno le falta tiempo para sacar la goma de borrar y dejar sus fichas personales más limpias que la patena.

Y digo yo: qué necesidad hay. Qué falta hacía. A un representante público lo que le pedimos desde el pueblo es que trabaje por el común. Con transparencia, eficacia y sinceridad. ¿Que tiene estudios superiores? Maravilloso, un aliciente para los que se han dejado el dinero y las pestañas estudiando. Y si no los tiene, pues nada que lamentar. Como mi amigo. A él si le pondría yo a organizar el cotarro. Y muy bien que lo haría.

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