Israel ataca a Siria

"Los enfrentamientos, surgidos entre tribus beduinas suníes y la comunidad drusa en el sur de Siria, son una peligrosa bomba de relojería regional"

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JoaquÍn Garro

Publicado el 30/07/2025 a las 05:00

Desde la caída del régimen de Bashar al Assad, en diciembre pasado, Israel está llevando a cabo ataques contra Siria en defensa de los drusos, una minoría árabe en el centro de los enfrentamientos con los leales al gobierno sirio. La decisión de Israel de atacar a Siria puede estar motivada por su oposición al actual Gobierno sirio, liderado por un exyihadista, el presidente Ahmed al-Sháraa, además de que Netanyahu haya convertido la guerra como un sistema de supervivencia política, consciente de que las presiones internas le han llevado a intensificar la acción belicista, en este caso a Siria, consiguiendo así ralentizar la acción judicial contra él y mantenerse al frente del gabinete ministerial más extremista de toda la historia de Israel y desviar la atención pública que atrajo su controvertida reforma judicial previa al ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023.

Pero, ¿quiénes son los drusos? Los drusos son un grupo religioso árabe de aproximadamente un millón de personas que viven principalmente en Siria, Líbano e Israel. Originarios de Egipto en el siglo XI, este grupo, dividido internamente en dos facciones, practica una rama del islam que no permite conversos, ni a la religión, ni a la descristianización, ni matrimonios mixtos.

En Siria, la comunidad drusa se concentra en tres provincias principales cerca de los Altos del Golán, ocupados por Israel, y, el resto, en el sur del país. En los Altos del Golán, una meseta estratégica que Israel arrebató a Siria durante la Guerra de los Seis Días en 1967, antes de anexionarla formalmente en 1981, los drusos comparten aquí territorio con unos 2.500 judíos repartidos en más de treinta asentamientos.

La ocupación de Israel de los Altos del Golán (1.200 km2) es ilegal, y los drusos que viven allí se identifican como sirios y rechazaron la oferta de ciudadanía israelí cuando Israel se apoderó de la región. Ante la negativa, recibieron tarjetas de identificación israelí, pero no se les considera ciudadanos israelíes. A diferencia de los drusos sirios, los drusos que viven dentro de las fronteras de Israel y que carecen de una figura unificadora son en gran medida leales al Estado y algunos ocupan altos cargos en el Ejército de Israel.

Los drusos practican una religión vinculada al islam chií con elementos comunes a otros credos monoteístas y es vista con recelo por una parte de la población siria, que es mayoritariamente suní. Además, sus relaciones con Israel son algo que no encaja con Siria.

Los enfrentamientos, surgidos entre tribus beduinas suníes y la comunidad drusa en el sur de Siria, son una peligrosa bomba de relojería regional. Las tribus beduinas cuentan con infiltrados yihadistas conectados con o inspirados por el Daesh( ISIS) o Jabhat al-Nusra, la marca siria de al-Qaeda.

Los choques estallaron el 13 de julio pasado en la provincia de Sweida, bastión histórico de los drusos en el sur de Siria, cerca de las fronteras con Jordania e Israel. Tribus beduinas suníes, movidas por disputas territoriales exacerbadas por la inestabilidad pos-Assad, lanzaron ataques contra posiciones drusas, con armas pesadas y artillería. Se habla de 1.300 muertos, estimaciones de la BBC. Estos combatientes beduinos no son simplemente nómadas: muchos son elementos radicales exterroristas de Daesh o al-Nusra, reconvertidos en milicias locales, pero aferrados a su ideología sanguinaria que consideran a chiíes y drusos unos herejes que deben ser eliminados, y a los cristianos unos infieles que solo merecen la muerte.

Ante estos hechos, Israel intervino de manera directa para proteger a los drusos sirios, combinando solidaridad étnica con imperativos de seguridad. Israel envió ayuda humanitaria y equipos médicos a Sweida durante la noche del 20 al 21 de julio en coordinación con EE UU, mientras permitía un acceso limitado de tropas sirias a la zona durante 48 horas para imponer el cese al fuego. La conocida agencia de noticias Reuters detalló que Israel realizó bombardeos aéreos desde el 15 de julio contra posiciones beduinas y gubernamentales sirias, alcanzando carros de combate y artillería en Damasco y Sweida. Netanyahu no tardó en manifestarse que no iba a permitir que los drusos sean masacrados.

Estos enfrentamientos, ponen de relieve la precariedad siria, un régimen débil, influencia iraní persistente al haber quedado Irán golpeada por la caída de Assad, buscando explotar la debilidad de al-Sháraa y rehabilitar su corredor logístico para seguir armando y financiando a Hizbulá, así como persistir en su empeño de rearmar milicias chiíes en Deir ez-Zor y Alepo.

En Sweida, Irán ve una brecha para debilitar a al-Sháraa, a quien considera hoy uno de sus peores enemigos. Por su parte, Netanyahu ha llevado el asunto druso a su terreno aduciendo, ante la comunidad internacional, que se trata de crear una zona tapón para proteger los Altos del Golán, como si estos no fueran ya un territorio ocupado. “Raíces que defienden tierras con sangre y esperanza merecen justicia y reconocimiento, no olvido ni indiferencia. No le temo a la muerte sino a morir sin dignidad”, dice Samih al-Qasim, poeta druso.

Joaquín Garro Domeño. Doctor en Seguridad Internacional

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