¿Cómo queremos vivir la amistad?
"Servirnos de nuestras virtudes y nuestras carencias para acercarnos a los demás: eso es amistad"

Publicado el 28/07/2025 a las 05:00
Hace unos días paseábamos en familia por el centro de Pamplona cuando vimos —y oímos— a un grupo de manifestantes portando banderas y gritando en favor de un pueblo y en contra de otro. Te puedes imaginar la escena. Nuestro hijo de 5 años, impactado, nos preguntó si nosotros pensábamos como esas personas. Nosotros le contestamos que no apoyamos ni a unos ni a otros, porque nosotros deseamos la paz, no la guerra. Sé que el asunto, desde luego, es mucho más complejo que la respuesta que dimos, pero una señora que pasaba al lado se quedó mirándonos y nos sonrió.
Aprovechando la reciente celebración del Día Internacional de la Amistad convocado por la Organización de las Naciones Unidas, rescatamos esta anécdota para ejemplificar cuántas situaciones del día a día enfocamos desde la guerra y no desde la paz, desde el enfrentamiento y no desde la conciliación, la amistad, el encuentro. Entre padres e hijos, hijos y padres, entre amigos en la piscina, entre hermanos durante una comida familiar, entre compañeros de trabajo… porque, aunque nos preocupan las guerras y conflictos en todas las partes del mundo, olvidamos fácilmente que la amistad y la paz también podemos construirla cada uno con nuestras respuestas y decisiones diarias, en nuestra pequeña medida.
No es lo mismo arrancarle el juguete al hermano que pedírselo por favor, ni es lo mismo desesperarme porque los hijos en la piscina no vienen cuando les llamo que acercarme donde está, tomarle en brazos y contarle qué plan vamos a hacer luego y explicarle por qué ahora tenemos que cambiarnos de ropa. O si es mejor conversar en la cena sobre cómo ayudarnos para que la tarde vaya lo mejor posible para todos. Con la regañina del momento, que es posible que tenga lugar, no acaba el acto educativo, ¡solo acaba de empezar! No es lo mismo dar por hecho que el cónyuge tiene la intención de ir a lo suyo cuando acepta un proyecto laboral que preguntarle cómo está viviendo el trabajo y qué nos conviene como familia. Como tampoco es igual haber hablado de más en un momento y simplemente dejarlo pasar que pedir perdón por el error y mirar hacia delante.
También es diferente disfrutar de la comida que nos han preparado dando las gracias a quien se tomó el tiempo de hacerla que darlo todo por hecho. No, no es lo mismo, porque en el día a día se juega nuestro estilo de relacionarnos. Vamos construyendo amistad en el día a día, vamos educando en el día a día.
Así que desde Acompañando el Crecimiento te proponemos que en este día aproveches para compartir con una persona lo que te haya resonado de esta breve reflexión. Por ejemplo, podrías preguntarte, ¿somos un equipo en la familia? En un equipo, cuando uno gana, ganan todos, y cuando uno pierde, todos pierden.
No es difícil que a veces olvidemos esto y nos preocupemos más por nosotros mismos que por los demás. Entonces, en lo que yo gano o hago bien, ¿cómo puedo ayudar a otros? Y en lo que yo pierdo o me equivoco, ¿quién me puede ayudar y cómo? Y si en algún momento se nos olvida ayudarnos, ¿cómo nos podemos querer y ayudar?
Otra idea que nos puede ayudar es cuestionarnos: ¿qué amigos tenemos cada uno en la familia? ¿Y de qué familias somos amigas? ¿Qué está yendo bien en nuestras amistades? ¿Y qué creemos que necesitaría mejorar? ¿Nuestras amistades nos abren o nos cierran a otras relaciones? ¿Cómo queremos vivir la amistad en nuestro día a día, a día de hoy? Y por último y no menos importante: ¿alguien a quien pedir perdón? ¿Alguien a quien dar las gracias? Servirnos de nuestras virtudes y nuestras carencias para acercarnos a los demás: eso es amistad. No hablamos de ser amigos de nuestros hijos, sino de ayudarnos a crecer entre nosotros según la forma que tenga cada relación. Con quien me atiende en la frutería vivo esta amistad de un modo distinto que con mi madre, mi hermano, mi hijo, mi abuela o el padre de mi amigo, pero en todas y cada una siempre puedo crecer y ayudar a crecer.
Vamos encontrando nuestra manera de ser amigos como estilo de vida, y esto no solo nos ayuda a nosotros mismos, sino que nos acerca también a los demás. Como dice la canción, ¿por qué no vivir abriendo caminos?
Miriam Cenoz Larrea. Formadora experta afectivo-sexual en Acompañando el Crecimiento SL