Cartas de los lectores
Calor inasumible en el Complejo Hospitalario de Navarra


Publicado el 05/07/2025 a las 05:00
Reclamo una solución urgente para terminar con el excesivo calor en algunos servicios de hospitales públicos de Pamplona. Recientemente he estado, como acompañante, en el pabellón E-2 del Hospital Universitario de Navarra. Voy a resumir mi estancia en dos palabras.
La primera, chapó al personal sanitario, desde médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y personal de limpieza, que forman parte de esa cadena humana que prestan sus servicios en el cuidado de enfermos y que, a pesar de realizar su trabajo en condiciones infrahumanas, nos prestan un servicio de gran calidad, siempre prestos y con una sonrisa. La segunda, suspenso a los gestores de nuestro sistema de salud, ya que en lugar de mejorar las prestaciones, estas son cada vez más ineficaces: en este caso, por permitir que enfermos y trabajadores soporten este calor tan excesivo.
No me quiero extender en protestas inútiles porque no sirven de nada, pero, como ciudadana, me permito hacer un llamado a la acción por parte de nuestros gestores de salud para que no sigan postergando un problema tan grave como es tener a los pacientes en situación extrema por exceso de calor. Esto no dificulta solo su recuperación, sino que agrava sus problemas, sobre todo en pacientes más vulnerables, y, por ende, exige aún más a los cuidadores para que puedan prestar sus servicios de una manera digna.
Señores gestores de salud, la salud no puede esperar. A ello se une inexorablemente el cambio climático, y cada año el calor va a ir en aumento y por períodos más largos. He tenido la suerte de disfrutar de un sistema de bienestar extraordinario que tanto nos costó conseguir y me siento superdecepcionada al comprobar que con el paso de cada legislatura lo vamos perdiendo. ¡Qué pena!
Soy consciente que hay más necesidades que requieren distribuir el presupuesto existente para ello, pero les aseguro que este que nos ocupa no puede esperar más, por lo que espero que se empleen a fondo aplicando su buen conocimiento y sentido común.
María Rosario Aristu Eseverri