Chivite da la espalda a la tozuda realidad

"La presidenta sigue los pasos de Sánchez, se enroca en su discurso y sostiene que no hay argumentos que le lleven a dimitir. Una contundencia que en absoluto se corresponde con los hechos conocidos"

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Editorial DN

Publicado el 20/06/2025 a las 05:00

La tensión política que se ha instalado en el Partido Socialista de Navarra y, por extensión, en el Gobierno foral a raíz de las últimas revelaciones de la UCO de la Guardia Civil relativas al caso Koldo y a Servinabar, una de las empresas implicadas en la presunta trama de corrupción, se hizo palpable nuevamente a primera hora de ayer en la declaración ante los medios de la presidenta Chivite y en su tono a la hora de encarar algunas de las cuestiones planteadas. Chivite sigue los pasos de Sánchez, como viene haciendo durante todos estos años, para enrocarse en su discurso y sostener que “no hay argumentos” que le lleven a dimitir al frente del Ejecutivo. Una contundencia que en ningún caso se corresponde con los hechos conocidos. 

Porque a la presidenta María Chivite no le parece un argumento suficiente que Ramón Alzórriz, ya caído, número dos de su partido, hombre de su máxima confianza y cercanía, con el que le une una relación de años, le hubiera ocultado que su pareja había trabajado en Servinabar, una empresa que ya llevaba en el ojo del huracán meses debido a las adjudicaciones de los túneles de Belate. Como tampoco le parece un argumento que pueda forzar su dimisión el hecho, precisamente, de que esa máxima proximidad con el que ha sido su vicesecretario general, genere una más que lógica y manifiesta crisis de confianza en el Ejecutivo que ella preside. Una herida letal para quien ostenta la principal responsabilidad política de la Comunidad foral. 

La presidenta compromete su palabra, “pues que cueste creer, pero es verdad”. El problema para ella, para el PSN y para el Gobierno que preside es que los episodios que se suceden en este caso se han llevado ya por delante, por la vía de los hechos, muy buena parte del crédito ciudadano. Si algo están demostrando tener en común Sánchez y Chivite es que la responsabilidad de la que hicieron gala para nombrar a sus más fieles escuderos, no están dispuestos a asumirla para responder políticamente en primesa persona por sus flagrantes errores. El caiga quien caiga lo guardan para otros. Dan la espalda a la realidad para ganar tiempo.

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