"Pidió perdón, no asumió ninguna responsabilidad personal, y dijo que tenía muchos defectos. No nos habíamos dado cuenta"

Publicado el 15/06/2025 a las 05:00
Según los expertos en neurología, el reguetón excita una zona del cerebro primitiva, donde reside el baile, el sexo y otras pulsiones nada desagradables. Dicen que el origen del ritmo se remonta a los prostíbulos de Babilonia. Vaya usted a saber. Lo cierto es que ese ritmo sincopado con un recitativo cantado por gente que habla como cansada, es el estilo musical más escuchado en el mundo. Será por eso que la voz profundamente conmovida de Pedro Sánchez tras su rueda de prensa, lejos de activar mi cerebro para hacer algo agradable, lo adormeció con su cadencia de fado. Pidió perdón, no asumió ninguna responsabilidad personal, y dijo que tenía muchos defectos. No nos habíamos dado cuenta.
Luego se animó un poco y se pasó al pop blandengue y añejo de Hombres G para ofrecerse como víctima y ejemplo de dignidad, no como el PP: Sufre, mamón. Tiene suerte de no ser japonés, por menos de eso allí se evisceran al pie del monte Fuji. Le han traicionado su mano derecha y su izquierda, pero él se enteró de todo en la mañana del jueves. Lo más cerca que he estado del reguetón es la distancia que media entre la acera por donde camino y un coche azul eléctrico, con Bad Bunny a todo volumen. Qué tiempos fordianos aquellos en que Pedro Sánchez rodaba una road movie junto a tres asaltadores de bancos. ¿Escuchaban reguetón? No lo descarto. Por edad, estoy seguro se que les gustan los Ilegales. Puedo imaginarlos: “Soy un macarra, soy un hortera, voy a toda ostia por la carretera”. Con los jóvenes que escuchan reguetón me pasa lo que a los viejos de los ochenta, que nos miraban a los habituales del Viceversa como si fuéramos marcianos.
No intento entender a los chicos de hoy pero los compadezco, como a los políticos. Lo más moderno que he escuchado es C. Tangana. De ahí para atrás todo es prehistoria y Transición. Dicen que el rock ha muerto. Y es cierto. Mientras escribo estas líneas cae la cabeza de Santos Cerdán y en la 1 pasan imágenes de Chivite llorando como lady Macbeth sobre un decapitado. Resulta todo tan irrespirable que dan ganas de pasarse a los Sex Pistols.