Feijóo, ¿y ahora qué?
"La manifestación de este domingo en Madrid ha vuelto a evidenciar que en el Partido Popular hay distintas voces y muy distintos tonos"

Publicado el 09/06/2025 a las 12:02
La manifestación de este domingo en Madrid ha vuelto a evidenciar que en el Partido Popular hay distintas voces y muy distintos tonos. Si su líder Alberto Núñez Feijóo mantuvo su habitual compostura en la firmeza de sus reivindicaciones, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, volvió a mostrar un tono mucho más belicoso, excesivo y contundente que su jefe de filas, en un nuevo intento claro por marcar perfil propio. Ayuso arremetió contra la “dictadura de las minorías”, contra los “resentidos” y contra un Gobierno “donde el nacionalista es el rey” y advirtió que “las dictaduras entran a sorbos, poquito a poquito, de manera inocua, aparentemente inofensiva”. Palabras gruesas que van en dirección contraria al refuerzo de la posición de centralidad del partido que dice buscar Alberto Núñez Feijóo.
Que Ayuso no es mujer de andarse con medias tintas y disimulos está claro, como lo es que cuenta con un número no menor de “fieles”. Pero sus arrebatos son inquietantes, por lo que suponen de entregar argumentos a las formaciones contrarias y por los apuros permanentes en los que coloca a Feijóo. A Ayuso parece costarle entender que España es más que Madrid. De la Conferencia de Presidentes del viernes ya se llevó los focos por su choque con la ministra Mónica García, a la que le reprocha que le haya llamado “asesina”, algo que ella niega, y por su guerra del “pinganillo” contra el uso del euskera y el catalán. Mucho ruido y batiburrillo para tan poco rédito. Ayuso está en todo su derecho de elegir sus batallas y contra quién y cómo quiere librarlas. Pero ni subir la voz le garantiza más razón, ni los desplantes públicos y mediáticos ayudan a serenar el debate y centrarlo donde toca. “España necesita una revolución de la decencia y la libertad, y esa revolución la vamos a liderar desde las calles y la urnas”, afirma Feijóo. Para ello, primero tendrá que asegurarse que en su “casa” todos reman con él.