"Lo cierto es que en cuestión de cenas soy omnívoro radical, sólo me prohíbo el canibalismo"

thumb

Juan Gracia Armendáriz

Actualizado el 25/05/2025 a las 00:36

En una cena de amigos que nos reunimos una vez al mes, el conflicto en Gaza cayó con los entremeses. Empezamos bien, pensé. Sonaron las sirenas antiaéreas de la discusión y me concentré en las gambas al ajillo. Éramos siete comensales, nos conocemos desde hace años. El más reciente en incorporarse al grupo es un sindicalista de Comisiones Obreras y una excelente persona. Fue quien comenzó las hostilidades. Bondad y ceguera no son términos excluyentes. Comenzó aludiendo al secular antisemitismo, cuyas causas ignoraba, pero que a sus ojos estaba plenamente justificado. Ataqué con más ansiedad que hambre un plato de jamón, mientras a él le crecía un sospechoso bigotito. Parecía dispuesto a iniciar un pogromo. Aquello empezó a parecerse a una tertulia de la Sexta. 

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Trinché un calamar y con la boca llena le pregunté quién de los dos era, si Isabel o Fernando. Contrariado, me preguntó si me parecían bien las matanzas de Israel. En tiempos de brocha gorda hay que recordar obviedades: Netanyahu es un criminal de guerra. El más viejo del lugar lanzó un carminativo para que la cena no nos causara gases: el fútbol. Tras muchos quebrantos de la mayoría madridista, a excepción de Fran, que es del Atlético y da por buena la temporada de su equipo con las derrotas del Real Madrid, la conversación acabó derivando hacia la Feria de Arco. Ese fue el arco de la conversación. Salvo que te juntes con una parroquia monolítica, la política es la mejor forma de malograr una reunión. Cuando ETA mataba a mansalva y los actuales representantes de Bildu y adyacentes aplaudían sin sonrojo, decidí no volver a cenar con cierto grupo de amigos recién convertidos entonces a la fe nacionalista. Hablar de muertos lejanos es como jugar al Risk; hacerlo de los cercanos para justificar su crimen, no. Hay líneas rojas. Las mismas que pisotean todos los días los herederos de Herri Batasuna desde sus escaños y alcaldías. Lo cierto es que en cuestión de cenas soy omnívoro radical, sólo me prohíbo el canibalismo.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora