La complejidad exportadora de Navarra
"Las principales oportunidades estratégicas de exportación se concentran en productos de alta sofisticación que actualmente están infraexportados"

Actualizado el 23/05/2025 a las 23:06
La fuerza exportadora de un país o una región se considera un indicador de desarrollo, es decir, un país muy exportador es muy potente. Tradicionalmente, esto se mide por el valor y cantidad de productos exportados. Según los datos de aduanas, España, en 2024, fue el decimonoveno exportador del mundo, por detrás de India y por delante de Rusia. Está clasificación la encabezan China, EE UU y Alemania. En España, Navarra fue la undécima comunidad por delante de Asturias y tras Castilla-La Mancha. Por provincias, Navarra fue la décima, por encima de Sevilla y Guipúzcoa. Hay aspectos que no encajan si nos basamos en la intuición. Por ejemplo, Alemania está más desarrollada y equilibrada que China, aunque exporte mucho menos, o las realidades empresariales de Navarra y Castilla-La Mancha son diferentes, aunque Navarra exporte menos.
Ante esto, la Universidad de Harvard utiliza el Índice de Complejidad Exportadora (ECI) a partir del cual clasifica los países según la complejidad de los bienes exportados, valorando la diversidad de productos y la ubicuidad de éstos (cuántos países exportan ese mismo producto). Un país que exporta muchos productos que sólo exportan países altamente diversificados tiene muchas capacidades productivas.
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En cambio, exportar productos exportados por muchos países con economías simples (commodities, por ejemplo) no suma en complejidad. Así, la sofisticación no es sólo cantidad, sino calidad estructural del tejido productivo. El ECI no mide el volumen de exportaciones ni el PIB, indica el conocimiento aplicado colectivamente en sistemas productivos. Esto ayudaría a planificar estrategias de política industrial, identificar ventajas comparativas no explotadas y orientar la inversión, dado que el crecimiento sostenible está altamente correlacionado con aumentos en complejidad. La diversificación hacia productos más complejos no puede ser aleatoria, sino fruto de la acumulación de capacidades transferibles. Si un país produce bienes similares a los que exportan economías desarrolladas, es altamente probable que esté preparado para crecer más rápidamente en el futuro.
Estudiando el ECI y no la tradicional medición de cantidad o valor exportado, encontramos que Singapur encabeza la clasificación de complejidad exportadora, seguido por Suiza, Japón y Taiwán. Mercados que, lógicamente, identificamos con productos sofisticados. Los tres líderes en cantidad, China, EEUU y Alemania ocupan puestos 16, 15 y 14 respectivamente. ¿Es realmente China, la mayor exportadora del mundo, un mejor exportador que Suiza o lo es Suiza? España, la decimonovena exportadora mundial en valor, ocupa el puesto 34, mejor que el 41 de 2020, pero detrás del 24 de 2000. España exporta mucho, pero otras economías que exportan menos exportan productos más sofisticados y con ventaja competitiva más sostenible.
Navarra, la undécima exportadora nacional en 2024, es la novena en complejidad exportadora, por delante de Madrid o Cataluña, los grandes exportadores nacionales. La clasificación la encabezan Asturias y Cantabria, comunidades pequeñas y que jamás serán líderes en exportaciones totales.
Asturias, Extremadura y País Vasco son las que más han mejorado su complejidad relativa respecto a 2010, mientras que Cataluña y la Valencia las que más han caído. Navarra ha evolucionado positivamente, consolidando una canasta más compleja. Las principales oportunidades estratégicas de exportación para Navarra se concentran en productos de alta sofisticación que actualmente están infraexportados, es decir, con presencia muy limitada en su canasta comercial, a pesar de estar al alcance de sus capacidades productivas. A su vez hay que tener en cuenta la competencia, si se producen en otros lugares de España u otros países. Siendo esto un análisis inicial, se deduce el interés de apostar estratégicamente, por ejemplo, por estos productos, entre otros, como ejes de diversificación exportadora y sofisticación económica para Navarra.
-Transformadores eléctricos y convertidores: producto de alta sofisticación tecnológica, muy demandados en la UE, con buena base en Navarra y potencial de integración en sectores energéticos y de movilidad.
-Preparaciones cárnicas y embutidos: Navarra tiene tradición y capacidad, pero infraexporta elaborados premium que compitan con diferenciación de calidad y origen.
-Sistemas de automatización industrial y sensores inteligentes: sector altamente complejo donde Navarra puede escalar a partir de su base en automoción, ingeniería y centros de investigación como la UPNA.
-Formulaciones químicas especializadas: Navarra tiene industria técnica y capacidad logística, lo que permite desarrollar adhesivos, plásticos técnicos y aditivos de alto valor, con demanda creciente en la Unión Europea.
El listado debería ser mucho más largo, pero estos productos (entre otros) combinan sofisticación, viabilidad y diferenciación, y posicionan a Navarra con ventajas reales frente a otras CCAA y competidores internacionales. Finalmente se puede decir que Navarra destaca más por la sofisticación de sus exportaciones que por su volumen y tiene oportunidades de diversificación en diferentes sectores. Ahora es responsabilidad de todos trabajar para lograrlo.
Iñaki Oroz Llánder. Consultor de Internacionalización e Inteligencia Competitiva en Imeanticipa