Eusa y 2.100 años de convivencia

Publicado el 15/05/2025 a las 05:00
Al leer el título de este escrito, alguien podrá pensar que, en aras al slogan del ayuntamiento de Pamplona para celebrar los veintiún siglos de esta ciudad, iba a implorar al alcalde de Pamplona la gracia del perdón para Víctor Eusa, en consonancia con la convivencia proclamada. Nada más lejos de mi intención. Eusa, según Asiron, es culpable. Y punto. Es más, nuestro alcalde, porque ese individuo es alcalde de todos nosotros, en su sobreactuación con afán de ensuciar su memoria, se ha permitido comparar en un artículo de su puño y letra al navarro Víctor Eusa con el arquitecto de Hitler, Albert Speer, y con el doctor Mengele, artífice de atrocidades médicas en los campos de concentración.
Para no irnos tan lejos, el alcalde Asiron podía haber metido en la ecuación a Josu Ternera y a Txapote, a quienes seguro, conoce bastante mejor que a esos personajes históricos. Para empezar, culpar a Víctor Eusa por ser miembro de la Junta Carlista de Navarra en 1936 es de auténtica carcajada histórica. Sobre todo, dicho por Asiron, jefazo de Bildu, partido que en su ADN y en el ADN de muchos de sus militantes se sigue la herencia directa de algunos de aquellos, mal que les pese oírlo. Y si no, que pregunten a sus abuelos y bisabuelos. ¿Ya habrán arrancado y quemado sus fotos de los álbumes familiares? En este contexto vayamos ahora al invento de la efeméride pamplonesa. Que Bildu, esencia máxima del vasquismo ancestral y prehistórico, celebre que un general romano montase un campamento de fuerzas de ocupación en el cerro de la catedral, para arrasar a los vascones, es de auténtica guasa. Asiron, vasco auténtico y oprimido, pretende borrar la historia y dicta la damnatio memoriae para el arquitecto navarro Eusa de 1936 y, a la vez, celebra a Pompeyo, general romano anti-vascón del 75 a.C. Mientras Eusa tenía como armas el compás y el tiralíneas, Pompeyo manejaba con soltura la gladius y el pilum, con los que es más que probable que ensartase personalmente a algún antepasado de nuestro alcalde.
Si es que nuestro alcalde desciende de los pobladores de esta tierra desde el siglo I antes de Jesucristo, no sea que por alguna rama genealógica resulte ser un “maqueto”, dicho así en la propia jerga xenófoba con la que gustan despreciar a quienes no cumplen los modelos que la izquierda abertzale impone. Y para concluir, la palabra “convivencia” del slogan municipal. Puede ser una expresión atractiva en determinados contextos, pero, en mi opinión, es repugnante saliendo de la boca de Bildu. De forma implícita nos están diciendo que, a los que no pensamos como ellos, ahora nos permiten “convivir”. Consienten ahora que podemos residir junto a ellos con todos los derechos, excepto el de nacionalidad. Los demás estamos, pero ellos son. Durante 2.100 años, romanos, godos, árabes y españoles de toda naturaleza, empezando por los navarros y vasco navarros, y ahora las personas inmigrantes les molestamos. Pero como llevan veintiún siglos queriéndonos echar y no lo han conseguido, qué menos que “convivir”. Para Bildu todos, menos ellos, somos extranjeros en Navarra. Pero Bildu ahora (no hace quince años que nos podían poner en una diana) nos deja vivir y convivir. Gracias alcalde.
Juan Luis Sánchez de Muniáin. Parlamentario foral por UPN