"En el fútbol el que no se consuela es porque no quiere. Malignamente deseo que la batalla de Milán pese en las cabezas tiernas de Lamine Yamal y Pedri"

Publicado el 11/05/2025 a las 05:00
La fiebre futbolística me llegó con la crisis de los cuarenta, hace veinte años. Bajaba a ver los partidos del Real Madrid a un bareto oscuro, donde un grupo de madridistas tomaban unas cervezas. Tres domingos después, ya formaba parte de la peña futbolística de aquel local que tenía una absurda columna en medio, el suelo regado de palomitas y atmósfera a porro con desinfectante. Me sentía Homer Simpson en el Mou. No estaba en mi mejor momento, así que el fútbol fue una suerte de regresión a la infancia: los buenos y los malos, una batalla vicaria de indios y vaqueros. Como en Madrid puedes elegir entre la gloria, la derrota impecedera del Atlético e incluso la periferia vallecana o la pepinera, elegí, claro está, la gloria.
Aquel grupo de gente ha ido creciendo con los años y la variedad humana que lo forma demuestra que el fútbol es una pasión transversal: un afinador de pianos, un portero de finca urbana, un asesor financiero, un chileno enorme como un patagón, un peruano sin tabique nasal, una comercial, una dependienta, un arquitecto que cultiva cierto parecido a Colin Farrell; un abogado, un informático… En estos últimos años me he abrazado más veces a esta gente que a mis amigos de toda la vida. Hemos visto al Real Madrid levantar la Copa de Europa seis veces, seis. El otro día, vi la semifinal del Barcelona contra el Inter. Fue el mejor partido de la temporada. Una delicia. Auguré un final desde el punto de penalti y casi acierto. Lo vi con envidia, pues como es sabido los madridistas no vivimos nuestra mejor temporada. No sé qué pasará hoy, porque los precedentes no son halagüeños, nos han triturado tres veces. Pero en el fútbol el que no se consuela es porque no quiere. Malignamente deseo que la batalla de Milán pese en las cabezas tiernas de Lamine Yamal y Pedri. Es buen momento para recordar las palabras de Pep Guardiola: “Es más difícil ganar la Liga que la Champions”. Así que, según la leyenda, al F.C. Barcelona le queda lo más difícil. Cómo no os voy a querer.