"La pregunta que debemos hacernos es ¿qué se hizo mal y qué debemos hacer para que no se vuelva a producir un nuevo apagón?"

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JUan Córdoba Iturriagagoitia

Publicado el 02/05/2025 a las 05:00

El lunes pasado sucedió algo inesperado por muchos, pero previsto por algunos. Es algo que si no se implementan una serie de medidas puede volver a suceder. Para comprender lo que aconteció, vale la pena revisar cómo se genera la energía eléctrica y cómo dos conceptos, inercia y frecuencia, afectan a la estabilidad de la red.

La energía eléctrica se genera de dos maneras: empleando una máquina que gira a velocidad constante y que se denomina turbina, o empleando paneles solares. La red eléctrica distribuye corriente alterna, que es la que se genera en las turbinas (no eólicas). Los paneles solares y molinos eólicos transforman la electricidad que generan en corriente alterna y la inyectan en la red empleando “inversores”.

La corriente alterna se caracteriza porque cambia de dirección (adelante/atrás) 50 veces por segundo, es decir, que opera a una frecuencia de 50 ciclos. La frecuencia debe ser constate y variaciones al alza o a la baja hacen que la red tenga que implementar acciones contundentes.

Antes de continuar introduciré el concepto de inercia. Es algo que experimentamos todos los días. Así, por ejemplo, al conducir un coche y levantar el pie del acelerador, el coche sigue en movimiento debido a su inercia.

Volviendo a la generación eléctrica, las turbinas giran muy rápido, a 50 vueltas por segundo. Igual que un coche a gran velocidad implica que poseen una gran inercia. Como sabemos por experiencia propia, a mayor inercia, velocidad en el caso del coche, es más difícil detenerlo.

Si ahora comparamos la red eléctrica de hace 25 años con la de hoy, vemos que muchas turbinas de las centrales de carbón han desaparecido y han sido sustituidas por molinos y por paneles fotovoltaicos. Esto ha tenido un efecto muy positivo en la reducción de emisiones de CO2, pero también un efecto negativo en la inercia total, que es la suma de la que tienen las turbinas que quedan en servicio, mucho menor de la que tenían antes.

Por último, es necesario apuntar que una instalación eólica o fotovoltaica, solo puede modular a la baja, ya que no se puede incrementar el viento o la radiación solar a voluntad, y que si debe aportar inercia, debe hacerlo empleando los “inversores”. Para comprender lo que nos llevó al apagón, debemos retroceder hasta la Semana Santa. Son unos días de vacaciones con muchas fábricas paradas y, por tanto, con una demanda esperada baja.

Esto, unido a unos precios de venta de la electricidad muy bajos y una fiscalidad aplicada a la generación nuclear absolutamente desmedida y que no tiene en cuenta el precio de venta, llevó a las empresas energéticas a parar el 50% de los reactores y turbinas (enorme pérdida de inercia).

El pasado lunes a las 12:30 la generación era fundamentalmente solar y eólica, y la inercia de la red estaba en mínimos históricos. Por algún motivo aún no explicado, cayó la potencia generada. Con la información que poseemos hoy, parce que un generador en el sudeste se desconectó de la red. Al estar la generación de base (nuclear y ciclo combinado) en mínimos, la red no pudo reaccionar aumentando la generación, y la frecuencia empezó a bajar y las turbinas empezaron a frenarse. La bajada fue más rápida de lo habitual en casos similares al no disponer de inercia suficiente (íbamos en un coche a baja velocidad). La frecuencia cayó por debajo de límite inferior y la red hizo “un cero”, es decir, dejó de suministrar corriente y toda España y Portugal quedaron sin energía eléctrica. El resto ya lo conocemos, y no me voy a extender.

La pregunta que debemos hacernos es ¿qué se hizo mal y qué debemos hacer para que no se vuelva a producir un nuevo apagón? No es momento de construir relatos, como lo está haciendo Pedro Sánchez, que ya tiene un culpable, las “operadoras privadas”, sin conocer la causa de problema. Es momento de pensar analizando fríamente lo sucedido.

Hasta aquí los hechos, ahora paso a expresar mi opinión. Nuestro mix eléctrico está descompensado, con muy baja generación de base, y si no lo remediamos y seguimos la hoja de ruta del PNIEC, cada vez se descompensará más. La red eléctrica está operando con muy baja inercia, lo que favorece la inestabilidad. Nuestras conexiones con Europa son insuficientes, especialmente en el caso de Navarra, que a diferencia con el País Vasco y Aragón, que ya disponen de una conexión, nosotros solo la tenemos en proyecto.

La fiscalidad que se aplica a la generación nuclear es absolutamente desmedida, lo que hace que cada vez en más periodos, sea más rentable parar las centrales que mantenerlas en operación, perdiendo la inercia de sus turbinas. La red no dispone de los mecanismos para responder de forma automática a este tipo de problemas. Solo resolviendo estos cinco problemas volveremos a tener una red estable y segura.

Juan Córdoba Iturriagagoitia. Ingeniero industrial.

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