"Te levantas chateando con tu amigo Tom de Denver sobre almorzar huevos fritos y al rato estás buscando velas por los cajones"

Publicado el 29/04/2025 a las 17:41
Cuanto más desarrollados, más frágiles y más bobos. Más pantallas, más apps, más coche eléctrico, más batería, más wasap, más cara de tonto se le queda a uno. El progreso está muy bien, pero tiene estas cositas según las cuáles una mañana te levantas chateando con tu amigo Tom de Denver sobre almorzar huevos fritos y al rato estás buscando velas por los cajones, los niños llevan tres horas sin beber agua, te imaginas que tu mujer está bien y conduces perdido en el hiperespacio de una rotonda de la Castellana de las que la gente no sabe cómo entrar, ni cómo salir. Si un tipo de la Cruz Roja te colara un bocata de lomo por la ventanilla al pasar -si frenas, te chocas-, te parecería lo más normal del mundo.
Me acuerdo cuando nos dijeron que no había que tener nada, que no necesitábamos nada: ni casa, ni coche, ni una pala, ni un ordenador. Tener cosas era de fachas. Todo nos lo iba a dar la red y una especie de teta cibernética de la que amamantaríamos terabytes y otras cosas almacenadas en servidores a setecientos metros de profundidad bajo una montaña de Kentucky. De pronto te ves dándole al interruptor como un carajote y no se enciende la luz. Esto les resbalaba a nuestros abuelos, sin duda otros fachas, porque no confiaban en las cosas que no es que pudieran romperse, es que todos sabían que se iban a romper un día. Como el internet.
Ahora confiar es muy de izquierdas y está bien visto, sobre todo en el Gobierno, el Estado y lo bien que lo hacen todo, y en cuanto uno desconfía de cualquier asunto, mínimamente de un dato, aunque sea, ya es tildado de fascista, pero aquí todo el mundo decía que España tenía el mejor sistema del mundo, que no creyéramos los bulos y la zapaterísima presidenta de Red Eléctrica decía que era imposible que en España hubiera un gran apagón. Cada vez que sale Sánchez a llamar a la calma yo me meto debajo de la mesa. También dijeron que no iban a pasar ciertas catástrofes y yo a cada cosa que me dice el Gobierno, me temo la contraria. Llamadme loco.