El 'yoismo' en el ámbito laboral

thumb

Yolanda ZUbillaga

Actualizado el 29/04/2025 a las 23:26

Yo, mi, me, conmigo son diferentes formas del pronombre personal de primera persona singular. Pero también es una forma popular que define a alguien que se considera el centro del universo. Y cuando esta descripción nos viene a la mente, suele ser una alerta para estar prevenidos y más si cabe en el entorno profesional, donde no podemos escapar de ello. Sabemos que la vida es constante evolución. La pandemia, la ebullición de las redes sociales y una pirámide demográfica donde niños y jóvenes se convierten en perfiles escasos, constituyen un curioso coctel con diversas consecuencias en el comportamiento. Entre otros resultados, se ha producido un cambio en los gastos de las familias, donde el ocio y la comodidad del hogar ha ganado posiciones; si añadimos la reducción en el número de nacimientos, que convierte a hijos e hijas en seres escasos y super protegidos en su mayoría; y una tendencia al postureo en redes, que muestra viajes increíbles, lujos exóticos, cuerpos de escándalo y vidas ociosas, obtenemos una fórmula complicada de gestionar.

Cierto es que la pandemia despertó en general un sentimiento de vulnerabilidad, también de desprotección, y un deseo de disfrutar el presente, “por lo que pueda pasar” que, visto así, no tiene por qué ser negativo. Pero si lo aderezamos con esa exposición a vidas ideales exhibidas en redes sociales y a esos jóvenes que, en general, lo han tenido mucho más fácil para estudiar y disfrutar de la vida en entornos más permisivos, nos encontramos con un virus peligroso que en los ámbitos laborales causa dificultades. El “yoísmo” ha existido siempre y ha afectado a personas de todo tipo y condición. Gilles Lipovetsky, sociólogo y filósofo francés, en su obra La era del vacío (1983), analizaba el individualismo exacerbado de la sociedad posmoderna, donde la búsqueda de la felicidad individual y la indiferencia hacia los valores colectivos podían alimentar tendencias narcisistas.

En 2009, los profesores de psicología Jean M. Twenge y Keith Campbell ya publicaron un libro titulado The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement. Sus investigaciones señalaban un incremento significativo de los rasgos narcisistas en la población general, especialmente entre los jóvenes. Entre otros factores mencionaban la sobrevaloración de los niños por parte de los padres, la influencia de los medios de comunicación que glorifican la fama y la gratificación instantánea que proporcionan las redes sociales.

Estos últimos años postpandemia, se aprecia un incremento de este estilo de comportamiento en la sociedad en general. En el lugar de trabajo podemos localizar personas afectadas de “yoísmo”, independientemente de su puesto, edad, género o formación, que suelen aunar estos tres comportamientos:

-Dificultad para escuchar genuinamente: aunque puedan parecer escuchar, su atención suele estar dirigida a cómo lo que se dice se relaciona con ellos o cómo pueden tomar la palabra.

-Escasa empatía: les cuesta comprender o compartir los sentimientos de otras personas. Su mundo emocional está principalmente centrado en sus propias vivencias.

-Pueden no valorar el esfuerzo de los demás: tienden a dar por sentado el tiempo y la ayuda que reciben, sin reconocer plenamente el esfuerzo invertido por otros.

Estas formas de hacer egocéntricas producen un impacto negativo y evidente en los equipos. Generan falta de confianza, autoprotección, imitación de comportamientos egoístas (“a ver si yo voy a ser el único tonto”), reducción de la creatividad y menor fluidez en la toma de decisiones, entre otras. Por supuesto, también hay grados: desde el que siempre quiere cogerse las vacaciones en las mismas fechas y no ceder a las necesidades de otras personas del equipo, hasta el que se atribuye todo el éxito en un proyecto, pasando por el que justifica sus fracasos constantemente por causas ajenas a sí mismo.

La cuestión principal sería cómo minimizar este “yoísmo” de forma sensata y equilibrada. Y aquí surgen los valores, esos principios aspiracionales o normas que guían la forma en que una persona, un grupo o una sociedad piensa, actúa y decide. Y los valores no son nada sin la ejemplaridad de las personas que ocupan posiciones de responsabilidad en las organizaciones.

Estos cinco valores potenciados en una organización pueden actuar como medicina ante el “yoísmo”:

1.Empatía: una fuerte valoración de la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás.

2.Generosidad: la capacidad de ayudar a los demás desinteresadamente y de contribuir al bienestar colectivo, que fomenta la consideración de las necesidades ajenas.

3.Humildad: valorar la modestia y reconocer las propias limitaciones.

4.Justicia: la valoración de la equidad y el trato justo para todos promueve la consideración de las perspectivas y necesidades de los demás.

5.Responsabilidad: una fuerte valoración de las obligaciones hacia la sociedad y los principios morales guía las acciones hacia el bien común, en contraposición a la mera satisfacción de los deseos personales.

¿Y cómo podemos asegurarnos que las personas que ocupan direcciones o jefaturas se esfuerzan por comportarse teniendo en cuenta esos valores? Realizando comunicaciones claras y periódicas de la importancia del tema, apoyándoles con formación o acompañamiento y realizando valoraciones periódicas por parte de la plantilla. Y por supuesto, abordando esas conversaciones difíciles con aquellas personas aquejadas de “yoísmo”.Todo un reto, pero también un camino donde encontrar aprendizajes individuales y colectivos en esta época compleja y cambiante.

Yolanda Zubillaga Mendive. Experta en Talento. Consultora en Gestión de RRHH. Autora del libro “El talento en las pymes. Guía para gestionar personas en el siglo XXI”. www.yolandazubillaga.es

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora