Opinión
No me vuelvo a reír del kit de supervivencia. Prometido
"Adiós a la electricidad y rienda suelta a las especulaciones y las teorías conspiranoicas. Mucha calma. Entre el cine y la cruda realidad, no sabemos con qué quedarnos"


Actualizado el 29/04/2025 a las 08:06
Que los lunes son días rarunos no es algo nuevo... pero menuda racha llevamos para arrancar. No ganamos ni para sustos ni para disgustos. Sin comparaciones: el pasado lunes de Pascua se muere el papa Francisco, faro y luz de la Iglesia, y en este comienzo de la semana, el país se nos funde a negro. Adiós a la electricidad y rienda suelta a las especulaciones y las teorías apocalípticas y conspiranoicas. Mucha calma, que entre el cine y la cruda realidad, no sabemos con qué quedarnos.
En la sociedad de la conectividad al segundo, las pantallas y la inmediatez, el desamparo de un apagón se asemeja al de los naufragios en alta mar. A la deriva. Sin móviles, sin conectividad, sin wifi, ay, el whatsapp intermitente..., a la sociedad de hoy se le tambalean los cimientos. Desde lo primario a lo más básico. Y nos damos cuenta, una vez más, de la fragilidad que nos rodea: no hay luz, no funcionan los termos para la caldera y el agua caliente; no va la vitrocerámica para hacer la comida, ni se puede calentar nada al microondas. ¿Dónde cargo el móvil? ¿Puedo pagar en el supermercado con tarjeta? ¿No van los semáforos? Y así suma y sigue. Nadie quiere dar muestras de preocupación, pero por si acaso arramplamos con lo que podemos de comer y se agotan los cámping gas... Así somos.
Todo el mundo busca respuestas inmediatas, y el desasosiego incrementa al tiempo que no hay respuestas claras ni rápidas. ¡Cómo nos cuesta navegar en la incertidumbre! Paciencia sí, pero para el resto. La luz vuelve, seguro. Por la cuenta que nos trae. Yo confieso que después de haber hecho broma y chanza en este mismo espacio del “kit de supervivencia” que recomienda la Unión Europea en caso de catástrofe me he puesto ya con la lista. No me río más, palabra. Agua embotellada, alimentos no perecederos, unas pilas, linternas, hornillo... y alguna cosa más de cosecha propia. El próximo apagón me coge con los deberes hechos.