Carta de los lectores
100 años de gratitud desde Muebles Ezcurdia de Pamplona


Publicado el 27/04/2025 a las 05:00
El pasado 15 de abril organizamos un vino de despedida en la tienda de Muebles Ezcurdia de Paulino Caballero, con el que pusimos fin a la trayectoria de un negocio que comenzó a principios del siglo XX como un pequeño taller en la calle Eslava, de la mano de mi bisabuelo Joaquín Ezcurdia.
Un negocio que, con el paso de los años, y de la mano de mi abuelo José María Ezcurdia, llegó a convertirse en una fábrica de muebles de referencia en Navarra y provincias vecinas. Mi padre, José María Ezcurdia, tomó las riendas del negocio en tercera generación, y después de trasladarse por distintos locales de Pamplona, terminó asentándose en el local de Paulino Caballero, especializándose en la venta de muebles y artículos especiales, de gran calidad, diferentes y personales. Una tienda como ya no quedan. Y así nos lo han hecho sentir nuestros clientes durante la liquidación. Hemos recibido incontables visitas llenas de cariño, cargadas de pena, nostalgia y, en muchos casos, con lágrimas en los ojos.
Durante todos estos años han sido innumerables las casas, negocios e instituciones públicas -como el Gobierno de Navarra- que han sido amuebladas o decoradas por Muebles Ezcurdia. Un negocio familiar que he mamado desde pequeña y que, tanto a mí como a mis hermanos, nos ha enseñado lo sacrificado y duro que es emprender y mantener una empresa; la exigencia y el tiempo que requiere, y el coste que supone, tanto económico como personal. Y con esa misma pena cerramos. Porque hoy, mantener un pequeño negocio es más difícil que nunca. La competencia de las grandes marcas, la presión fiscal y el auge de la venta online hacen que el comercio local tenga que multiplicar esfuerzos y recursos para seguir siendo rentable. Se están vaciando las ciudades de tiendas, y solo van quedando las grandes cadenas, quienes también están reduciendo sus puntos de venta. La vida sigue, y la demanda manda.
¿Quién sabe si algún día, algún nieto o nieta de mi padre retomará esta historia y abrirá una nueva etapa de Muebles Ezcurdia? Hasta entonces, hoy nos despedimos, pero no sin dar las gracias. Gracias, en primer lugar, a mi padre. Por ser un ejemplo de alegría, trabajo y bondad. Y, por supuesto, gracias a mi madre, por ser su bastión, su apoyo, y un referente para toda la familia. Gracias también a todas las personas que han formado parte de Muebles Ezcurdia: ebanistas, doradores, barnizadores, carpinteros, montadores… Quiero hacer una mención especial a Dionisio Sengáriz y Domingo Gómez, que comenzaron en La Milagrosa y más tarde acompañaron a mi padre hasta que se jubilaron. Y, por supuesto, gracias a Marisol Castillejo, la mano derecha de mi padre en los últimos 20 años: por su paciencia, su discreción y su lealtad. Gracias también a María Vera, amiga y clienta, que fue quien tuvo la idea de organizar la despedida. Gracias a mi marido y a mis hijos, por la paciencia que han tenido y todo lo que me han ayudado con la tienda.
Y gracias, MUCHAS GRACIAS con mayúsculas a todos los clientes que han confiado en nosotros a lo largo del último siglo. Hasta siempre.