El legado renovador del Papa de los pobres

El papa Francisco será recordado por los aires de cambio y renovación que trató de insuflar en muchos ámbitos de la Iglesia, lo que provocó roces en los sectores más tradicionales de la Curia

thumb

Editorial DN

Publicado el 22/04/2025 a las 05:00

La muerte del papa Francisco a los 88 años este lunes de Pascua pone fin a un pontificado que ha marcado una senda profunda en la Iglesia Católica. “Dedicó toda su vida al servicio del Señor y de su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente a favor de los más pobres y marginados”, anunció en el vídeo mensaje en el que daba cuenta de su fallecimiento el cardenal Kevin Farrel, Camarlengo de la Cámara Apostólica. Este primer Papa argentino, sencillo en sus gustos, directo en sus mensajes y constante en sus preocupaciones ha sido un pontífice muy difícil de clasificar. Y eso es lo que lo hace singular y único. Ha sido muy renovador en la doctrina social; se ha mostrado abierto en el ámbito doctrinal, donde sin embargo sus cambios reales han sido muy medidos; y ha buscado con decisión abrir el gobierno de la Iglesia y de la Curia a nuevos perfiles, incluida la presencia femenina. 

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Su papado se ha caracterizado por una fuerte autocrítica interna (en el drama de la pederastia de forma singular) y en un enfoque pastoral renovador, buscando una Iglesia más cercana, misericordiosa y volcada hacia los más necesitados. “Sed pastores con olor a oveja”, repitió una y otra vez el Papa. Este enfoque no estuvo exento de controversia, especialmente entre sectores más tradicionales que vieron con preocupación los giros pastorales que promovió. Desde su elección en 2013, se destacó por su cercanía y por su esfuerzo para acercarse a nuevas realidades. Su postura hacia el diálogo con otras religiones o su llamada de acogimiento a las personas LGTBI, fueron interpretados por algunos como un intento de adaptar la Iglesia a un mundo moderno y secularizado. Sin embargo, su firme oposición al aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo ha mantenido sin fisuras la línea defendida históricamente por la Iglesia. De hecho, su fidelidad a estos principios le han hecho objeto de críticas por el otro lado, el de los pensadores e ideólogos de izquierdas. 

Uno de los pilares de su papado ha sido la llamada a una Iglesia “sinodal”, es decir, una Iglesia que fomente la colaboración y la participación activa de todos sus miembros, no solo de la jerarquía romana. A nivel global, Francisco destacó por su defensa de los derechos humanos y su apoyo a los refugiados, pero su enfoque no siempre estuvo alineado con las realidades de la Iglesia en países con retos más doctrinales que socioeconómicos. Francisco deja un legado renovador, pero también desafíos sin resolver en una Iglesia que seguirá enfrentando la tarea de equilibrar la fidelidad a la doctrina con las exigencias del mundo actual. 

Su papado es un lienzo que se construye como la suma de las hondas prioridades por las que apostó (como su cercanía a los más débiles o su apertura interna en las estructuras de la Iglesia); de las expectativas positivas que generó desde el inicio entre muchas personas, no siempre las más cercanas, que lo han reconocido como un inspirador guía moral y espiritual en tiempos de zozobra;y también de las divisiones internas que no ha podido cerrar en una Iglesia muy diversa y extendida por todo el orbe.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora