Calma en el BCE, furia en Trump
La nueva rebaja de tipos de interés del Bancon Central Europeo al 2,25% busca impulsar la economía europea ante la creciente incertidumbre generada por la guerra comercial

Publicado el 20/04/2025 a las 05:00
Los supervisores de la política monetaria elevan la alerta sobre los efectos de la guerra comercial. La nueva bajada de tipos de interés al 2,25% anunciada por el Banco Central Europeo es una reacción sensata para impulsar la economía en la zona euro. La decisión no obedece al miedo a una recesión en la Unión Europea, ya conjurada, sino al impacto de la errática ofensiva arancelaria en la recuperación. En palabras del Fondo Monetario Internacional, “la incertidumbre sobre las políticas comerciales alcanza niveles sin precedentes”. El propio FMI considera que no se puede temer una recesión mundial, aunque la política arancelaria de Trump afectará al crecimiento. Trump ha reventado la previsión del BCE, que aspiraba a relajarse si Alemania remonta el vuelo de la mano de la ‘gran coalición’. Pero la entidad de Christine Lagarde manda en la crisis un mensaje de calma y confianza a los mercados.
La rebaja decidida el pasado jueves, un alivio para familias endeudadas y empresas, beneficia a las exportaciones europeas frente a la hostilidad de Trump. La presión viene de un presidente que responde con furia a la negativa de la Reserva Federal a emular al BCE y recortar los tipos en EE UU. Hasta el punto de exigir el despido de su responsable, algo que el propio presidente americano no puede hacer directamente. Detrás de la exigencia de que la Reserva Federal baje los tipos está el interés de que el dólar pierda fuerza frente a otras monedas para favorecer las exportaciones.
La decisión de los países liberales de dotar de una gran independencia a los bancos centrales para que puedan dedicarse a sus funciones sin interferencias significativas por parte de los políticos y sus necesidades electorales y a corto plazo se demuestra una vez más inteligente.
Es un sarcasmo que Donald Trump pida cabezas cuando desea la depresión a sus aliados y coquetea con el vía crucis en su país ante la promesa de una resurrección poco fiable.