América first y el rearme de Europa

"La guerra de Rusia contra Ucrania es una expresión de un enfrentamiento más profundo, el cual radica en la pugna geopolítica entre EE UU y Rusia"

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JoaquÍn Garro

Publicado el 02/04/2025 a las 05:00

El lema América First, durante el primer mandato de Donald Trump, y que ahora también se ha propuesto llevar a cabo, se basa en una visión nacionalista y proteccionista que prioriza los intereses económicos, políticos y de seguridad de los Estados Unidos, por encima de los compromisos internacionales o multilaterales.

La continuidad de la tutela, que ha venido prestando EEUU en materia de seguridad y defensa, liderada por la OTAN, a la UE, sin tener necesidad de utilizar el hard power (poder duro) para proteger el territorio europeo, parece tener los días contados, según ha manifestado el nuevo inquilino de la Casa Blanca Donald Trump.

El relativo declive del poder militar estadounidense, como la necesidad de atender teatros prioritarios, como el de Asia-Pacífico y Oriente Medio, dificulta a EEUU continuar asumiendo una carga desproporcionada en las alianzas que mantiene actualmente. Valga el dato de que, después del Brexit,los aliados no pertenecientes a la UE aportan el 80% de la totalidad de los gastos de la defensa de la OTAN.

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La consecuencia, conlleva a que la UE tiene que tomar la decisión de convertirse en un actor estratégico y se halla pensando en la necesidad de un rearme que coloque a ese actor a la altura de su evolución.

Para llevar a efecto ese rearme, los países de la UE deberán aumentar sus inversiones en EE UU, así como sus compras, especialmente armamento, y de ahí que Úrsula Von der Leyen haya anunciado una inversión de ochocientos mil millones de euros para gasto en defensa y que buena parte de ese dinero irá destinado a la compra de armamento a EEUU, si no quiere el viejo continente perder el paraguas protector que ha venido prestando EEUU y que dejaría a Europa sin capacidad de disuasión militar frente a Rusia.

Conviene señalar que, el ingente esfuerzo económico al que puede verse sometida la UE, podría hacer insostenible el contrato social europeo; la caída de los estándares de bienestar se haría sentir y los líderes europeos no van a poder culpar eternamente al dirigente ruso de las desgracias sobrevenidas sobre Europa. La deriva podría desencadenar un incremento del populismo.

La guerra de Ucrania ha sido la ocasión perfecta para atrapar a los europeos y seguir justificando la existencia de la OTAN, al tiempo que mantener la polaridad en Europa, evitando la unión o el entendimiento (Occidental y Oriental).

Ahora, Europa está asustada, sin recursos energéticos y con la necesidad de pagar mucho más por el gas y con una menor capacidad para defenderse, debido a los envíos a Ucrania que han desabastecido de munición y armamento a los países de la UE.

En su América First, nuestro aliado trasatlántico nos impone tarifas proteccionistas, obliga a comprar su energía a precios de lujo, sus armamentos, si negociamos con otros Estados (sanciones secundarias de legalidad cuestionable).

La guerra de Rusia contra Ucrania es una expresión de un enfrentamiento más profundo, el cual radica en la pugna geopolítica entre Estados Unidos y Rusia, sobre el carácter del orden mundial de la pos Guerra Fría y su estallido es consecuencia de la erosión de liderazgo de EE UU y el debilitamiento de su hegemonía.

Probablemente, el detonante de la agresión rusa no sea tanto el autoritarismo de Putin ni sus denostadas capacidades, sino el exceso de Atlantismo en una coyuntura que le resulta favorable. ¿Qué potencia aceptaría tener una alianza enemiga fuertemente armada a menos de quinientos kilómetros de su capital?

Desde el final de la Guerra Fría se fue construyendo una estructura de seguridad no solo al margen de Rusia sino contra ella. La responsabilidad de la guerra en Ucrania es de Putin y de su Gobierno. Fueron ellos los que protagonizaron la invasión vulnerando las reglas más elementales del Derecho Internacional, no afrontándose bien el final de la Guerra Fría por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.

Como bien señala el profesor de D.I. de la Universidad de Princeton Richard Falk, estamos ante un conflicto geopolítico con dos niveles: el primero, el más explícito, es el conflicto directo y objetivo entre Rusia y Ucrania; pero hay un segundo nivel, mucho más profundo, la pugna geopolítica entre Rusia y EE UU sobre el carácter y naturaleza mundial después de la Guerra Fría.

Desde 2017 se encuentran desclasificados documentos revisables on line en la página web del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, donde el entonces presidente de Estados Unidos George Bush garantizó a su homólogo ruso, Mijail Gorvachov, la congelación de las fronteras de la OTAN. Sin embargo, sucesivas ampliaciones de la Alianza hacia el este han ido arrinconando a Rusia.

Concluiremos apuntando que la OTAN no parece haber facilitado la construcción de la paz en Europa, y que si ésta no hubiera estado tutelada por ella , el viejo continente no se hubiera embarcado en una guerra de estas características, o incluso no se hubieran dado las condiciones para que Ucrania se haya convertido en un campo de batalla esta última década. Y que comprar armas, aunque sea con intenciones disuasorias, acaba incitando a utilizarlas, porque las armas las carga el diablo.

Joaquín Garro Domeño. Doctor en Seguridad Internacional

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