Reflexiones tras el Congreso del PSN-PSOE

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Román Felones

Publicado el 28/03/2025 a las 05:00

El pasado fin de semana, con la presencia de la plana mayor del PSOE nacional, el PSN celebró su XIII congreso regional. Dada la importancia histórica del partido en el devenir de Navarra, y su relevante papel institucional en la actualidad, convendrán conmigo en que el evento merece que le dediquemos alguna atención. Escribo en mi doble condición de afiliado al partido, con el que he ocupado cargos de responsabilidad internos e institucionales, y ciudadano interesado en la vida pública de mi Comunidad. Ayer y hoy he tratado de conjugar la lealtad obligada a la institución a la que pertenezco con la libertad exigible a un ciudadano con ideas propias. Hoy, ya jubilado de toda actividad pública, me queda la voz y la palabra, y con ella pretendo colaborar en la mejora de la vida pública a la que he dedicado mis mejores años.

Este fin de semana, con toda legitimidad, los representantes de las agrupaciones han elegido a su Comisión Ejecutiva y han aprobado las líneas básicas de actuación para el inmediato futuro. He seguido, sin nostalgia pero con interés, el desarrollo del evento y estas son mis impresiones. ¿Qué ha aportado de novedoso el XIII Congreso? En el orden interno sobresalen tres cosas: la inusitada presencia de cargos nacionales, como nunca la habíamos conocido, lo que denota la buena sintonía entre los líderes nacionales y regionales; el respaldo abrumador a la Ejecutiva, encabezada por María Chivite, sin prácticamente disidencia alguna entre los cargos orgánicos; y la creación de una vicesecretaría general que se une a una nutridísima ejecutiva con algunos ámbitos nuevos de trabajo. Pero todo esto, con tener su importancia, atañe al ámbito interno de la organización y afecta poco a la ciudadanía.

Más interés tienen las políticas propuestas para Navarra en el inmediato futuro, que previsiblemente pasarán a formar parte del próximo programa electoral. Tres son los datos que me parecen más relevantes: la ratificación de la apuesta por Navarra como Comunidad diferenciada, la política de alianzas y las prioridades para el trienio.

El Congreso ha apostado de nuevo por el modelo institucional previsto en el Amejoramiento, ley a cuya aprobación y desarrollo el PSN-PSOE contribuyó decisivamente. Es decir, por “una Comunidad Foral con régimen, autonomía e instituciones propias, indivisible, integrada en la Nación española y solidaria con todos sus pueblos”. Una definición que, desde 1983, ha formado parte sustancial de nuestro programa hasta el momento presente. Conviene subrayar que este modelo no lo comparten algunos de los partidos que hoy hacen posible el liderazgo en el gobierno. Ser firmes en esta premisa básica, que identifica al partido con la mayoría de la ciudadanía navarra, me parece esencial para abordar el resto de la política en su conjunto.

Todo partido, y más si tiene vocación mayoritaria, tiende a ocupar el gobierno y, si está en él, a permanecer. De ahí que la actual política de alianzas que le permitió ostentarlo haya sido, no solo aprobada, sino ratificada sin fisuras. Pero al partido se le presenta un serio dilema que deberá enfrentar con criterio firme e inteligencia práctica: si esta política de alianzas obvia los acuerdos con el partido mayoritario, como se ha formulado explícitamente, o ensancha su propia base electoral o el papel de Bildu será cada vez más determinante, como prueba su progresiva presencia en el ámbito municipal. De ahí la importancia de las políticas concretas que se pongan en marcha, en línea con un programa reformista propio, pero no excluyente, de la socialdemocracia. 

El documento aprobado en el congreso no aporta especiales novedades. Navarra sigue siendo una tierra próspera, pero hay asuntos que es preciso abordar sin demora porque los avala una amplia mayoría social y se dispone de mecanismos fiscales propios para incentivarlos: un impulso a las infraestructuras - Canal de Navarra, TAV y Autovía a Madrid-, una fiscalidad justa y proporcional, unos servicios públicos fuertes y eficientes y una vivienda accesible. Crear riqueza y redistribuirla equitativamente es el objetivo fundamental que legitimará su actuación y aumentará o disminuirá la confianza de los ciudadanos. Como se ve, no son pocos los retos que se le presentan al partido en el inmediato futuro. Por el bien de Navarra, espero y deseo que sus actuales dirigentes acierten.

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