"No me queda más remedio que confiar en que la UE apriete las mandíbulas. Quizá Trump nos ha hecho un favor poniéndonos delante de Putin"

Publicado el 09/03/2025 a las 05:00
Esta semana en que murió el genial ajedrecista Boris Spassky he recordado las partidas que jugábamos mi hermano y yo. Eran a muerte. Simbólicamente, yo me jugaba la primogenitura y él aspiraba a ella. Así que las partidas eran tan tensas como las de Fischer contra Spassky, aunque ellos no terminaran tirándose el tablero a la cabeza.
Lo cierto es que más pronto que tarde alguien pone el tablero boca abajo porque todos llevamos un 'trumpito' dentro. Dicho lo cual, es obvio que Donald Trump ha empezado la partida rompiendo el tablero. Nosotros lo hacíamos al final de la partida, que tiene más lógica, pero Trump no juega al ajedrez, sino a la ruleta rusa.
Apoya la boca del revólver de Putin en la cabeza de Ucrania, que es la nuestra. La llegada de un matón -aquí lo sabemos muy bien- tiene la ventaja de que obliga a mover ficha. Vox y Podemos ya lo han hecho, por si cupiera alguna duda. Tan pronto fue investido en la Casa Blanca, Santiago Abascal se hizo una bonita fotografía levantando el pulgar junto al pato. Magnífica munición propagandística para Sánchez, quien desde un tuit apoyó a Zelenski por la indignante encerrona de que fue objeto en el despacho oval. De Podemos sólo espero su autocombustión.
No cabe mejor propaganda para Sánchez que la proporcionada por los 'ultravox', ardorosos defensores de la patria travestidos en pacifistas dispuestos a que su amado país se vaya a tomar por aranceles, o a que el idioma español sea relegado en Estados Unidos, o que Trump apoye a Marruecos en sus reivindicaciones soberanistas sobre Ceuta y Melilla.
Como creo en Europa y en sus pretendidas debilidades, no me queda más remedio que confiar en que la UE apriete las mandíbulas. Quizá Trump nos ha hecho un favor poniéndonos delante de Putin. De hecho, mi hermano y yo disfrutamos de una fraternidad que nació de la disputa sobre el tablero de ajedrez. Hace muchos años que no jugamos, pero si lo hiciéramos y llegara un matón sé muy bien quién de los tres terminaría con el tablero a modo de collar.