"La historia de la koldosfera tenía chalets, pisos alquilados con ‘señoritas’, 'sugardaddys', contratos públicos, lingotes, patrocinios y neones"

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Chapu Apaolaza

Publicado el 26/02/2025 a las 05:00

En el Supremo ya se canta más que en el tendido de Sol. La empresaria Carmen Pano ha declarado que llevó bolsas con 90.000 euros a Ferraz a cambio un quítame ahí esas licencias de hidrocarburos. 

Tiene muy mala fama el corrupto, pero el corromper tiene lo suyo. Aquí, según ellos mismos declaran, entregaban una morterada a cambio de favores y las recogía alguien del PSOE. 

La bolsa, la bolsa del caco, simboliza perfectamente lo oculto y el disimulo del que tiene que algo que esconder. Viene con la avaricia dentro y queda muy por encima del sobre, el cheque y el maletín en el mangazo camillero, que es con las dos manos hacia atrás junto a las caderas, y en el que se roba si se llevara un herido. 

Acaso entrara en la sede del PSOE una bolsa de plástico del supermercado, como de llevar plátanos a Ferraz o unos zapatos que lleva uno a que le ponga las suelas el zapatero. O el bocata de tortilla de jamón del Fitero para ir a los toros, recién hecho y más caliente que José Luis Ábalos. 

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Y la bota de vino de las Tres ZZZ, que en la bolsa adquiere el cariz doméstico y encantador de la alegría del día a día, genuino y rutinario, tan distinto del guiri que se cuelga del hombro, como un disfraz, una bota de souvenir, caliente y con sangría. 

En la bolsa siempre se esconde una falsa modestia, sobre todo si es de plastiquillo o de papel, que es en donde los borrachos de las películas guardan la botella, los ladrones, el botín, y los asesinos, la pistola. La bolsa, los fajos y las armas. 

La historia de la koldosfera tenía chalets, pisos alquilados con ‘señoritas’, 'sugardaddys', contratos públicos, grupos de whatsap, pachuli, lingotes, aeropuertos, patrocinios, vicepresidentas venezolanas y neones: solo le faltaba las bolsas en la que se esconden los millones. 

Los asuntos judiciales nadie sabe cómo terminan porque los juicios se mueven más que Sánchez, pero de momento se han aparecido las bolsas como elemento mágico del belenismo de la corrupción y el símbolo que la hace reconocible. Tanto piso, tanta lumiasca, tanto puesto para un sobrino en el consejo de administración: dos bolsas con dinero, es como se ha robado toda la vida de Dios. 

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