Envido

La culpa de la crisis industrial en Navarra es de Trump, de China y del cha-cha-chá

Cuando la manifestación reclamó al Gobierno foral protección para el tejido industrial con políticas públicas que lo revitalicen y fortalezcan, se supone que los partidos del gabinete de Chivite sumados a la marcha se pusieron a silbar mirando al cielo. Lo que se llama hacerse el longuis

Un momento de la manifestación que recorrió Pamplona el pasado domingo 16 de febrero
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Un momento de la manifestación que recorrió Pamplona el pasado domingo 16 de febrero
Un momento de la manifestación que recorrió Pamplona el pasado domingo 16 de febrero

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Marcos Sánchez

Actualizado el 24/02/2025 a las 08:23

El mismo día que Zaragoza anunciaba que la china TDG, enfocada en la acumulación de energías renovables, se instalará en su polígono Plaza con una inversión de 120 millones de euros y un plan de creación progresiva de 800 puestos de trabajo, cerca de 4.000 personas se manifestaban en Pamplona reclamando futuro para una industria navarra en crisis. Llama la atención cómo dos ciudades con apenas 180 kilómetros de por medio se están separando a una distancia tan grande que recuerda la de los antiguos viajes a lomos de un pollino. Entre Aragón y Navarra hay únicamente en los mapas una línea de rotulador fino, pero en la primera comunidad se encadenan buenas noticias empresariales y, en la segunda, lamentos de cierres, regulaciones de empleo y amenazas.

Convocadas por UGT, CC OO, ELA y LAB y articuladas por los comités de empresa de BSH Esquíroz, Nano Automotive, Sunsundegui, Siemens Gamesa, Tasubinsa, Tenerías Omega y Volkswagen, por Pamplona caminaron hace una semana personas hastiadas, atemorizadas o solidarias mayoritariamente. Y no pocas con la carta de despido ya en el bolsillo. Cuando la marcha reclamó al Gobierno foral -también al central y las instituciones europeas- protección para el tejido industrial navarro con políticas públicas que lo revitalicen y fortalezcan, se supone que los representantes de los partidos del gabinete de María Chivite sumados a la manifestación se pusieron a silbar mirando al cielo. Lo que coloquialmente se llama hacerse el longuis. Ahí estaban miembros del PSN, Geroa Bai y Contigo, algún cargo del Ejecutivo incluso, y sólo cabe un pensamiento: hace falta tener cuajo. La culpa del actual languidecimiento industrial en Navarra debe de ser de Donald Trump, de China, de quienes no gobiernan desde hace diez años y del cha-cha-chá que cantaba Gabinete Caligari. Los trabajadores con el agua al cuello no necesitan proletarios de boquilla ni excusas pilotadas como un dron. No les resuelven sus problemas gestores que se golpean el pecho mientras les recitan “os acompañamos”. Lo urgente es hacer por ellos más que estar con ellos.

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