Unos en Arabia, otros en París

Publicado el 18/02/2025 a las 05:00
El propósito de Donald Trump de liquidar la guerra en Ucrania en una ‘operación relámpago’ ha abierto un abismo entre Estados Unidos y Europa. La estrategia empleada por cada bloque refleja la profundidad de la brecha.
Por un lado, altos cargos de la Casa Blanca y del Kremlin prepararon el terreno en Riad para iniciar este martes conversaciones que pongan fin a tres años de guerra, especialmente cruel para Ucrania, pero con la vista puesta en los territorios ambicionados por Moscú.
Por otro, los principales líderes europeos, llamados por el presidente francés Emmanuel Macron, se reunieron en el Palacio del Eliseo en busca de una respuesta común y una “paz duradera” tras saberse fuera de la mesa de Trump.
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En el medio, Zelenski, en visita a Emiratos Árabes, se resiste a asumir cualquier acuerdo que no le tenga en cuenta. Lógico.
Unos en Arabia, otros en París. Cada uno por su lado, así ha comenzado la nueva etapa abierta en Ucrania por el presidente de EE UU, que ha dado un acelerón desconocido a los ritmos de la geopolítica internacional. Primero en Gaza y ahora en Europa. Una velocidad que ha dejado descolgados a los mandatarios europeos, indecisos en su reacción.
La primera propuesta ha partido del primer ministro británico, Keir Starmer, dispuesto a enviar tropas en misión de paz. La segunda, de Macron, que propone financiar el vital aumento en Defensa con la emisión de eurobonos.
El viejo continente lo va a tener difícil para hacerse con la silla que le corresponde en la mesa de negociación por el peso de su historia y su economía, y también para rearmarse como es necesario en favor de la unidad y la seguridad compartida.
Pero lo complejo del objetivo debe equilibrarse con el peligro de regalar una paz injusta a Rusia que le permita recuperar resuello y volver con más fuerza contra Ucrania u otros países europeos de aquí a 2 o 3 años.
Mientras, las delegaciones en Arabia allanan el camino para que Trump y Putin se sumen, legitimando al líder ruso ante el mundo justo cuando se cumple un año de que el líder opositor Alexéi Navalni murió en una cárcel del Ártico.