Rusia y las guerras híbridas
"La intención de Rusia es perturbar la estabilidad económica y social de occidente, sin arriesgarse a un enfrentamiento abierto"

Publicado el 17/02/2025 a las 05:00
La guerra híbrida, a veces también denominada guerra no lineal o guerra irrestricta, se caracteriza por el recurso a fuerzas irregulares que actúan sin embargo, con armas propias de los ejércitos convencionales y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, en particular las redes sociales y las mass media. El recurso de estrategia de guerra híbrida habría sido impulsado por la dificultad de algunas potencias militares de hacer frente a las fuerzas insurgentes y otras fuerzas como EE UU en Afganistán o Irak en Israel en relación con Hezbollah. La diferencia con el terrorismo clásico radica en que el concepto de guerra híbrida suele hacer referencia a una guerra contra un enemigo externo y no contra la propia población.
La intención de Rusia, en cuanto al uso de la guerra híbrida es perturbar la estabilidad económica y social de occidente, sin arriesgarse a un enfrentamiento abierto.
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Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, al menos cuatro posibles actos de sabotaje han tenido lugar en el mar Báltico, que han dañado casi una decena de los pocos más de cuarenta cables y ductos que recorren su lecho marino. El primero Nordstream, un gaseoducto que conecta Rusia con Alemania, fue saboteado y muchas miradas apuntaron al Kremlin, sin embargo, Berlín acabó señalando a varios ucranianos como sospechosos de la autoría, no así en los otros incidentes entre octubre de 2023 y el pasado miércoles 25 de diciembre donde la sombra rusa se proyecta con claridad. Policías y guardias fronterizos abordaron y tomaron el control del barco Eagle S, un petrolero registrado en las islas Cook que forma parte de la flota clandestina rusa con la que el Kremlin trata de esquivar las sanciones occidentales por la invasión de Ucrania. La llamada zona gris es un espacio difuso entre la guerra y la paz. Más de medio centenar de buques han sido objeto de sanciones de la UE desde mediados de diciembre por su vinculación a la flota fantasma rusa a la que se le considera parte de las herramientas de Rusia en sus operaciones de guerra híbrida.
Rusia está haciendo dos guerras: una la guerra convencional en Ucrania, y la otra la guerra híbrida contra occidente, ya que en la guerra irrestricta no existen guerras, nada está prohibido y donde desinformar es tan letal como disponer a la vez la utilización de su flota fantasma para llevar a cabo una nueva forma de guerra en la zona gris donde la guerra híbrida mezcla balas con bytes.
Ante la alerta de estos sabotajes, varios servicios secretos de inteligencia occidentales empezaron a señalar públicamente hace meses que la campaña de acciones rusas de extorsión se estaba intensificando. Ante la advertencia del asunto por parte de Sir Richard Moore, líder del servicio de inteligencia británico M-16, el secretario general de la OTAN Mark Rutte expresó su respaldo a un aumento de despliegue de la Alianza en el mar Báltico, después de que Finlandia detuviera al Eagle S como sospechoso de la ruptura de varios cables submarinos y de llevar a bordo un equipo de espionaje. Desde hace unos años el concepto de “guerra híbrida” se ha ido extendiendo como un reguero de pólvora en círculos militares. El origen de la expresión se le atribuye al marine de los EE. UU. Robert Walker en 1998 con ocasión de la defensa pública de su tesis “El cuerpo de marines y las operaciones especiales”.
Conviene señalar, que la superioridad militar que Rusia mantuvo en el mar Báltico durante décadas de Guerra Fría, se ha revertido por completo y que mientras Suecia tiene cinco submarinos operativos en la zona Rusia, solo tiene uno.
Para Moscú, a pesar de haber quedado arrinconado en el Báltico y de encontrase en inferioridad militar, los puertos de Kaliningrado, un enclave situado entre Polonia y Lituania, San Petersburgo y Ust-Luga, son vitales para los intereses del Kremlin.
Actualmente y desde un punto de vista académico, la guerra híbrida como teoría es imprecisa y como concepto corre el riesgo de perderse su significado hasta convertirse en algo irrelevante, especialmente hoy en día cuando cualquier actividad que puede relacionarse con Moscú desde su intervención militar en Ucrania, el hackeo de los correos del Comité Nacional de Demócratas estadounidenses, los anuncios en Facebook durante sus comicios presidenciales, o la propaganda on line sobre Cataluña, o los últimos sabotajes en las redes submarinas ya mencionados que atraviesan el mar Báltico es calificada como constitutiva de una guerra híbrida.
Recientemente, en Rumania miembros de la OTAN, ante las injerencias sufridas en las elecciones presidenciales, han abierto una crisis política y constitucional. Los servicios secretos sospechan “de acciones híbridas” rusas contra la infraestructura de internet, similares a otras dirigidas por Moscú en las vecinas Moldavia y Ucrania. El de Rumania es el primer caso de elecciones anuladas por injerencia en las redes sociales. Moscú, en su empeño en la guerra híbrida, dispone de una agencia de espionaje con unidades especialmente dedicadas a la extorsión electoral. Concluir señalando que en una guerra asimétrica la fuerza no siempre garantiza la victoria, la astucia y la adaptación son las armas más letales.
Joaquín Garro Domeño. Doctor en Seguridad Internacional