Envido
Este artículo le va a aburrir a Alzórriz
¿Utilizar a las víctimas de ETA? Tienen ellas criterio y dolor suficientes para evitarlo. También ojos para ver quién se ha movido y quién no. Y oídos para escuchar quién las revictimiza con su egoísmo al pasar página


Publicado el 17/02/2025 a las 05:00
"Lo que más me duele, lo que más duele al Partido Socialista, es que se considere que nos hemos separado del apoyo y el acompañamiento a las víctimas". La reflexión pertenece a la parlamentaria del PSN Inma Jurío y se equivoca quien crea encontrar en sus palabras un pellizco de asunción de culpa o de que algo se ha podido hacer mal. La prueba es la continuación: "Es cierto que tomamos decisiones políticas, pero no es cierto que el Gobierno de Navarra no está al lado de las víctimas". El Ejecutivo de María Chivite nunca yerra; el problema es de los demás, todos equivocados o peor aún, unos malpensados. Jurío habló este último martes en la Cámara legislativa, donde tuvo que salir como pudo ante argumentos no en voz alta, pero sí muy rotundos, de tres víctimas de ETA.
-¿El señor Alberto Toca? -preguntan dos hombres en las oficinas de la mutua Asepeyo de la calle Castillo de Maya en Pamplona.
-La primera puerta del pasillo a la izquierda -responde una secretaria.
El reloj marca la una del mediodía. El calendario, el 8 de octubre de 1982. El delegado de la mutua está en su despacho con el médico José Luis Sinués cuando los hombres abren la puerta. No hablan. Le disparan varias veces y le rematan. Dos etarras han finiquitado 56 años de vida y mutilado las de una esposa y siete hijos. Uno de ellos, José Ignacio, presidente de la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA, le miró al PSN a los ojos el martes. "Les hemos sentido más cercanos cuando no estaban en el Gobierno y ahora, desgraciadamente, les vemos en otra posición", sentenció.
No debe de resultarle sencillo a los socialistas sostenerles la mirada a las víctimas de la masacre etarra. Decirles estamos con vosotras e incluso nosotros hemos sido vosotras, en lo que no les falta razón, cuando a la vez pactan con quienes todavía hoy se niegan a condenar el reguero de asesinatos, secuestros y extorsiones que han marcado para siempre a las víctimas como tales. "Ser víctima del terrorismo es una carga que nos ha sido impuesta. Seríamos más felices sin esta carga", advertía recientemente Julio Vidaurre, cuyo padre, Jesús, fue asesinado en 1980 en Pamplona de un tiro en la nuca.
Guarecido por el PSOE nacional, el PSN ha primado sus "decisiones políticas" sobre los principios que mantenía. Decisiones en el fondo estratégicas como sostener gobiernos y presupuestos gracias a Bildu o entregarle a la formación de la izquierda abertzale la alcaldía de Pamplona, con el fin de llegar al poder o aguantarlo. Decisiones que conllevan un riesgo. Porque el partido de Chivite debe asumir que haya quienes no las entiendan, al igual que nadie entendería, por ejemplo, a quien un día apoyase a víctimas de la pederastia y al siguiente se diera la mano para la fotografía con una asociación que no la condena. Lo mismo respecto a la violencia machista.
"Estamos hartos y cansados de que se utilice y manipule a las víctimas del terrorismo y se resucite a ETA permanentemente en esta tierra", ha espetado el portavoz socialista Ramón Alzórriz, para quien "resucitar" el "tema de ETA" (esa cosa cualquiera) es "alimentar el odio y la división" y apostar por una Navarra "fea y sucia" frente a una "optimista y que tiene futuro". Insistamos en que ha sido Alzórriz, no Arnaldo Otegi. El mismo PSN que en 2015 sacaba adelante en el Parlamento un texto junto a UPN y PP condenando "la limpieza nacional, los crímenes contra la humanidad y los actos de genocidio cometidos por la izquierda abertzale y su brazo armado, ETA" en Euskadi y Navarra, ha llegado a puerto: le cansa que se hable de ETA. Viraje consumado. ¿Utilizar a las víctimas del terrorismo? Tienen ellas criterio y dolor suficientes para evitarlo. También ojos para ver quién se ha movido y quién no. Y oídos para escuchar quién las revictimiza con sus manifestaciones y su egoísmo al pasar página.