Envido

Geroa Bai ya no mira al techo, sino al suelo

Entre paredes corredizas, se le ha comenzado a reducir su espacio habitable: por un lado, mordidas de Bildu sobre el electorado nacionalista moderado y, por otro, competencia con PSN y Contigo por lo urbano y lo medioambiental

En el centro de la imagen, Pablo Azcona y Uxue Barkos hablan durante la última asamblea de Geroa Socialverdes
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En el centro de la imagen, Pablo Azcona y Uxue Barkos hablan durante la última asamblea de Geroa Socialverdes
En el centro de la imagen, Pablo Azcona y Uxue Barkos hablan durante la última asamblea de Geroa Socialverdes

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Marcos Sánchez

Actualizado el 10/02/2025 a las 09:15

Como se aproxima San Valentín, hasta en la agria política parece estar colándose la ternura. “Las encuestas históricamente no nos han querido mucho”, ha manifestado el portavoz parlamentario de Geroa Bai, Pablo Azcona. Suena meloso como las letras de Los Panchos. Si Geroa Bai le cantara a alguna encuesta “el día que me quieras, la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor coloooor”, la encuesta le respondería “nosotrooos, que nos quisimos tanto, debemos separarnos, no me preguntes máaaaas”.

Querer: amar, tener cariño, voluntad o inclinación a alguien o algo. Ciertamente, los resultados para la coalición nacionalista en el último sondeo hecho público sobre Navarra están más alejados de esta definición que de sus antónimos, escritos también en el diccionario: odiar, aborrecer, desquerer. El sondeo de Sigma Dos le pronostica caer de un 13,2% de los votos a un 8,1% y de sus 7 escaños actuales a 3 o 4. Hundimiento numérico pero también de influencia en la composición del gobierno, al situarse muy lejos del PSN (12-13 escaños) y a la par de Contigo (2-3). Otra mala noticia para Geroa Bai es que a la EH Bildu que ya le rebasó como primera fuerza nacionalista apenas le vería ya la espalda, puesto que los abertzales, hoy 9 parlamentarios, mejorarían hasta tener entre 10 y 11.

Casi toda formación política atraviesa tres estados a lo largo de su existencia: en orden cronológico, la ascensión, el estancamiento y la cuesta abajo. Geroa Bai atraviesa el tercero, consistente en dejar de mirar al techo electoral para tener que estar pendiente únicamente del suelo. La suma de Geroa Socialverdes, PNV y Atarrabia Taldea ya perdió cerca de 23.000 votos y 2 escaños en los pasados comicios forales, marcha atrás incluso con Uxue Barkos como candidata. Sin ella, no obstante, los viajes terminan mucho peor. Por ejemplo, en los sólo 9.938 apoyos de las últimas elecciones generales, donde ser cabeza de cartel de Geroa Bai se ha convertido en un premio de tómbola: vale gratis para un curso de faquir tragasables.

A Geroa Bai se le amontonan las dificultades de cara a las urnas dentro de dos años. Su primer reto deberá ser dilucidar con qué baza exponerse. Si apostar por un rostro nuevo en las vallas publicitarias o tener que recurrir otra vez a una Uxue Barkos cuya marcha al Senado se ha interpretado como un paso al margen, al igual que su entrega de testigo a Pablo Azcona al frente de Geroa Socialverdes. La dependencia de la coalición respecto a Barkos rescata de la memoria la de CDN con su creador, Juan Cruz Alli. Cuando éste se retiró, la sociedad se retiró de votar a Convergencia. El nombre de Azcona está ahí. Desde el PNV otro emergente es el del alcalde de Alsasua y también parlamentario, Javier Ollo.

Pero, más allá del quién, Geroa Bai tiene deberes con el qué, el cómo, el dónde y el porqué. La encuesta de Sigma Dos revela que se le fugan votantes a todos los partidos menos a Vox -sobre todo al PSN (un 7,8%), Contigo Navarra (4%) y EH Bildu (3%)-, y que no quita votantes a nadie. Mal síntoma. Entre paredes corredizas, a Geroa Bai se le ha comenzado a reducir su espacio habitable. Por un lado, mordidas de Bildu sobre una porción de electorado nacionalista moderado que, gracias a nuevos perfiles entre modosos y jatorras, ya no ve fieros a los candidatos de la izquierda abertzale. Por otro lado, la competencia de los socialistas y Contigo por lo urbano y lo medioambiental. Así mismo, y como siempre ocurre en los ejecutivos de mezcla de siglas, el rédito electoral que pueda deparar la acción gubernamental beneficiará especialmente a quien ostenta la presidencia. Y es que, si alguien piensa que María Chivite le dejará al consejero industrial Mikel Irujo el centro de la foto en el hipotético caso de que aterrice en Navarra un nuevo proyecto empresarial, es un inocente. O un pardillo.

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