"Observamos en nuestra sociedad que la debilidad que hemos creado y educado en nuestros hogares y colegios, reside en rendirse, porque les preocupa más el fracaso"

Publicado el 10/01/2025 a las 05:00
La incertidumbre es la única certeza que existe, y saber vivir con inseguridad es la única seguridad” (John Allen Paulos), este profesor de matemáticas, muy divulgativo en cuanto a matemáticas y números se refiere, nos la trae a colación nuestro amigo Javier Otazu, dando las claves muy atinadas en DN, para saber qué va a pasar a partir de ahora, que empieza un nuevo año…
En la quinta opción o tendencia, que nos plantea este profesor joven de Economía de la Conducta, es la que más me ha gustado y es la que tenemos todos entre manos: “Parte del futuro, aunque sea muy pequeña -nos dice-, lo creamos nosotros”; por supuesto según el perfil psiconeurológico de cada uno de nosotros y si realmente queremos pero, no hay duda que cada día, cada semana, cada minuto, nosotros somos los dueños de que ese futuro sea mejor y más positivo… Por eso es un patrón, una tendencia “tan pequeña” a la hora de prevenir cualquier futuro que necesitamos y queremos para sobrevivir en condiciones más óptimas.
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De ahí que como advierte Otazu muy bien, utilizando a Gordon M. Hopf (The End, el nuevo mundo) en su gran frase, que interpreto atreviéndome en su paralelismo: Nuestros padres postguerra -en tiempos difíciles, con hambre, sin apenas recursos-, crearon hombres fuertes, a base de esfuerzo, tesón, voluntad, abnegación; y, salimos adelante, entendiendo y aceptando que la “colación en Navidad” eran unas naranjas, higos secos y una bola de mazapán -¡los menos!-; y aprendimos y aceptamos que como dicen en la Ribera: “La abundancia no es regalo” y “despensa llena no alaba a Dios”… y, hemos llegado con coraje y esfuerzo a la época de la abundancia, hiperregalados nuestros nietos, de créditos para sortear la cuesta de enero, de gastar por gastar, sin ningún criterio y nos hemos ido haciendo -sin darnos cuenta-, más débiles, más vulnerables, más inmaduros…
Por supuesto que sociedades libres con programas serios y bien planteados con la verdad de base, favorecen otro tipo de perfiles… Pero, no echemos balones fuera, el futuro hemos de diseñarlo cada uno de nosotros, a pesar de los avatares en los que vivimos, porque eso es realmente caminar por la senda fuerte de nuestros abuelos y mayores; pero, es cierto que se hace muy cuesta arriba cuando esta sociedad no ayuda, cuando se premia al inútil, al listillo, al mentiroso, y, el esfuerzo ha decaído tanto que es un valor a la baja: cuando sin aprobar se pasa de curso, cuando los jóvenes - ¡no todos!-, prefieren opositar a la administración pública y no a trabajar en la empresa privada, ya no hablemos de crear riqueza, emprender como autónomos… (A. Bañón, en DN)
“¡Hay que educar con un poco de hambre y con un poco de frío!”, nos decía Confucio en el 430 a. de C. y, se nos ha olvidado, para que no se frustren, para que no sufran, “para que no crezcan y maduren”, siendo fuertes porque sin ese: “un poco de hambre y un poco de frío”, no se consigue la madurez, y sin esa madurez el futuro no es previsible de ninguna manera que no sea la incertidumbre, la pobreza de espíritu, el miedo a fracasar, “la inseguridad acaba siendo la única seguridad”.
Por eso observamos porcentualmente en nuestra sociedad que la debilidad que hemos creado y educado en nuestros hogares y colegios, reside en rendirse, sin intentar el riesgo, porque les preocupa más el fracaso, el miedo en vez de preocuparse por las oportunidades que pierden sin ni siquiera intentarlo… “El país, el gobierno, en su afán de garantizar el bienestar de sus ciudadanos, ha implementado sistemas de subsidios y ayudas…, que fomenta una dependencia que desincentiva la participación activa y útil en la sociedad…” (Santiago Pangua, DN).
Intencionada o no, es una actitud muy proteccionista que no favorece esa madurez e iniciativa. Dejan de creer, de crecer y pierden la esperanza en sí mismos; y, la actitud positiva y luchadora es la gran herramienta para crecer y madurar con optimismo que conduce al éxito, pues todos sabemos que sin esfuerzo no hay futuro. Es la mejor predicción y expectativa que podemos plantear para crear un futuro mejor a nuestra generación de jóvenes.
Emilio Garrido-Landívar. Doctor especialista en Psicología de la Salud.