Ellas no pecan

Actualizado el 08/01/2025 a las 23:42
Ahora tienen que tener mucho cuidado los afganos que quieran comprar piso, ya que se pueden encontrar con que ese que les gusta por su buena construcción o por el bello lugar en que está situado, no tiene ventanas en una de sus fachadas. ¿Por qué? Pues porque precisamente esa fachada da hacia otra casa donde, como en casi todas las casas, vive una o varias mujeres, y como las mujeres somos así, resultamos gran peligro en algunos lugares donde al parecer, los hombres sufren verdadera tentación al pecado solo con verlas tras una ventana, cuando las tales fríen un huevo o planchan hacendosamente una sábana. Así que, fuera pecaminosas ventanas. Fachadas ciegas para que masculinos ojos no se posen en tentadoras amas de casa desde la acera de enfrente.
Hemos oído tanto sobre el asunto, que las nuevas normas constructoras no nos sorprenden. Lo único que extraña es que en país tan riguroso con la moral, las mujeres tengan carta blanca para mirar a sus congéneres masculinos cuanto les plazca, ya que al parecer a ellas no se les prohíbe espiar entre la celosía de su burka, o incluso desde su ventana, el paso de amigos, vecinos o incluso desconocidos del otro sexo. ¿Es que las afganas no pecan o al menos no tienen tentación de hacerlo contemplando la buena planta de cualquier varón que transite por la calle?
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Perpleja me tenía el asunto hasta que de pronto se me ocurrió que las mujeres están tan poco consideradas en su país como personas que no solo no pueden estudiar ni salir a la calle sin la compañía de responsable varón familiar, sino que ni siquiera se las considera capaces de pecar. Tan poca cosa son. Pues yo en su lugar, y aprovechando la condición de impecadora, pecaría, que también merece alegrarse la vista mirando a algún joven monumento humano quien tan menospreciada está que ni siquiera se le cree capaz de pecar.