Un balance agridulce de 2024

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ROMÁN FELONES

Publicado el 27/12/2024 a las 05:00

Pasadas las festividades de Nochebuena y Navidad, mi primer deseo es que estos dos días tan familiares y bulliciosos de puertas para adentro, en los que muchas mesas han tenido que abrir sus alas para albergar a la familia dispersa que, una vez más, ha querido juntarse para celebrarlos juntos, los hayan disfrutado de verdad. 

Este ambiente cuasi festivo, no parece un tiempo demasiado propicio para sesudos análisis ni para agriar la fiesta a nadie, que bastante ha dado de sí el año que termina. Pero como es mi última colaboración del año, tal vez sea ocasión idónea para hacer un balance ponderado del 2024 que se nos va y llamar la atención sobre algunas cuestiones que nublan nuestro horizonte.

Me voy a servir para ello no de mis apreciaciones personales, que las tengo, sino de una opinión más sólida y trabajada, fruto del esfuerzo y la reflexión de 247 personas representativas de la sociedad navarra. Eso y no otra cosa es el Panel de Tendencias de la Asociación Co.Ciudadana, nacida para aportar “ideas para el bien común” como señala su manifiesto fundacional. Presentado en octubre de este año, hace el número 10 de los emitidos desde su creación y permite hacer un balance de la década transcurrida. 

Comencemos por lo obvio. ¿Podemos lamentarnos de nuestra situación, dirá el optimista irredento, cuando “somos la Comunidad con la mejor calidad de vida de España, ocupamos el segundo lugar en Educación y Salud, y el tercero en cuanto a condiciones materiales? No podemos negarlo. Navarra cuenta con numerosas fortalezas y oportunidades que deben ser aprovechadas. 

El autogobierno, el capital humano, la cohesión social, la diversidad y nuestros potentes sectores económicos, por citar solo algunos, son elementos pasados, presentes y futuros que deben ser potenciados para el bien de la sociedad navarra”. Ese es el lado positivo que subraya el informe. Pero el estudio tiene también un lado más crítico, que nos interesa especialmente, dada nuestra propensión a la autocomplacencia, patente en los balances que oiremos estos días en los diversos representantes de nuestra clase política, sobre todo si forman parte del gobierno.

En el apartado de conclusiones se enuncian explícitamente: “Algunos de esos toques de atención se refieren a que nos encontramos -según el panel de expertos- en una Navarra menos desarrollada económicamente, menos democrática y con mayores desigualdades que hace 10 años. La familia y el trabajo han perdido su centralidad a la hora de construir las bases de la sociedad. Algunos de los pilares de la Marca Navarra parece que se van erosionando (…) La Administración Pública y sus servicios públicos también se ven desgastados. 

El ámbito sanitario y educativo han perdido en grado de satisfacción, acompañados de las infraestructuras que tiene mucho que ver con reclamaciones históricas como son el Canal de Navarra o el TAV. A todo eso hay que sumarle que existe la idea de que pagamos más impuestos que en otros países más avanzados de Europa, y que no están gestionados de manera eficaz por parte de la Administración Pública.” ¿Para qué tanta burocracia e infraestructura? He aquí un diagnóstico gratuito que el gobierno haría bien en tomarse muy en serio.

Percibo cierto desánimo en la sociedad civil, concretado en una frase muy repetida: “ya no somos lo que fuimos”, alimentado por datos preocupantes como los desacuerdos de los dos grandes partidos en cuestiones básicas o las deslocalizaciones de empresas. 

¡Qué mazazo lo de BSH! Pero tenemos fortalezas y mecanismos que deben ser aprovechados, como el Autogobierno y el Régimen Fiscal Propio. ¿A qué esperamos para acordar medidas que incentiven la inversión y vuelvan a conseguir que Navarra sea una región atractiva como lo ha sido en el inmediato pasado? Eso forma parte de una visión renovada del Fuero hoy, que sirva a los intereses generales. Y ese es el reto: liderar un tiempo nuevo en el que todos los navarros nos sintamos concernidos, sobre todo las generaciones más jóvenes que necesitan un horizonte y unos objetivos claros por los que luchar, como los tuvimos las dos generaciones anteriores a la suya que permitieron situar a Navarra en la situación en la que ahora se encuentra. ¡Que 2025 nos sea propicio!

Román Felones es político, historiador y profesor (felonesroman@gmai.com)

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