"¿Belén o árbol? Era la pregunta que hacían a sus oyentes hace unos días. Y me sorprendió que fuera el Belén el símbolo navideño que más adeptos tenía"

Actualizado el 18/12/2024 a las 23:49
En estas fechas, Pamplona ya está preparada para recibir la Navidad: se iluminaron las calles, se adornaron escaparates, y muchos ya han enviado a parientes y amigos la tradicional postal en la que les deseamos felices fiestas.
Las emisoras de radio también se centran en las celebraciones que vienen. ¿Belén o árbol? Era la pregunta que hacían a sus oyentes hace unos días. Y me sorprendió que fuera el Belén el símbolo navideño que más adeptos tenía.
Además, la mayoría de los que se inclinaban por el árbol dijeron que lo preferían mas que nada porque ocupa poco espacio en el hogar. Bastante menos que el Belén.
Nadie confesó su edad, pero si se acercaba a la mía, nada me extraña su cariño hacia el Belén ya que es lo que desde niños hemos visto en nuestras Navidades. Confieso que en mi infancia solo conocía el árbol por las ilustraciones de los cuentos.
Nunca vi uno en las casas de mi entorno y ya tendría catorce o quince años cuando empezaron a popularizarse en hogares y escaparates y como, pese a lo que dijeron algunos radioyentes si nos esmeramos un poco hay sitio para todo, muchos colocaban el Misterio al pie del pino.
En nuestra casa somos de Belén. Compramos las figuras del nuestro en la primera Navidad de casados y, con alguna ausencia por rotura o añadido por regalo, son las mismas que todavía tenemos. ¿Sitio? Se le puede hacer en cualquier lugar.
Yo he llegado a desahuciar temporalmente algunos libros de sus estanterías para colocar allí el portal, reyes, ángeles y pastores hasta que di con un espacio mejor y menos trabajoso.
También encontraría lugar para el árbol, pero no me he acostumbrado a verlo en casa aunque siempre la he adornado con ilusión, desde los años de mi adolescencia, cuando en casa hacíamos esos adornos pintando con purpurina las piñas que recogíamos en la Cuesta de Beloso y hasta las hojas de los geranios del balcón. Porque todo luce en Navidad cuando se prepara con cariño la llegada de Jesús.