Fortalecer la empresa para afrontar el futuro

Publicado el 15/12/2024 a las 05:00
Es patente que vivimos en un mundo cambiante a lo que la empresa no es ajena. Bien sean razones geopolíticas, bien las propias a modelos económicos divergentes, los imparables avances tecnológicos o, sencillamente, los cambios de mentalidad y de los principios de vida, evidencian un cambio de ciclo, o así lo venimos observando quienes tenemos unos años a nuestra espalda.
El viejo continente es un claro ejemplo de esto con economías potentes que muestran signos de recesión, sufriendo guerras próximas y contemplando cómo consolidadas democracias se debaten entre modelos más extremos en sus posicionamientos sociales, sin duda, son el resultado de nuestra autocomplacencia.
En este orden mundial nos encontramos con nuestra querida Comunidad foral gratamente industrializada, que cuenta con medios educativos y formativos de primer orden, productiva (según los últimos datos del Consejo General de Economistas) y altos estándares de nivel de vida, así como, es menester distinguir, una tierra segura, atractiva y acogedora a sus visitantes.
Pero como decimos, vivimos en el mundo empresarial tiempos complejos que generan alto grado de incertidumbre y ausencia de seguridad jurídica que inopinadamente nos obligan a tomar medidas, a blindarnos dotando a las empresas de medios para seguir creciendo e invirtiendo, en suma, para resultar competitivos en Navarra.
Por muchas vueltas que queramos darle, tal competitividad se consigue fortaleciendo la educación y la formación, en suma el talento, que sin duda en Navarra somos capaces de generar, otro cosa es retenerlo. También apostando sin ambages por recursos estratégicos como son la innovación, la tecnología, la conectividad, sin olvidarnos de una fiscalidad atrayente y una administración proactiva, ágil, flexible y decididamente al servicio de la empresa, que favorezca y facilite el emprendimiento.
Tenemos legitimación, capacidad y hasta obligación por alcanzar ese grado de competitividad, pues podemos resultar cortoplacistas y pensar en los benignos datos económicos que se nos ofrecen sobre la mejora de nuestro índice de crecimiento, tasas de empleo y contención de los precios al consumo, entre otros. Pero quienes estamos todos los días acompañando a las empresas y sus responsables, observamos aspectos preocupantes como el incremento de los costes sociales (se prevé una nueva subida del SMI y reducción de la jornada), la caída de la rentabilidad, la ausencia de flexibilidad laboral, los escasos márgenes para invertir y, por qué no decirlo, también el incremento de los despidos o el considerable aumento de los procesos concursales y, lo peor, cierto hastío empresarial por la falta de estímulos o de una apuesta indubitada por la actividad productiva, en suma, por un giro sin paliativos hacia los nichos de riqueza que suponen la empresa.
No podemos perder de ninguna manera nuestros estándares industriales y empresariales, ni permitirnos la deslocalización de una sola empresa. Todo lo contrario. Debemos crecer, resultar atractivos a las inversiones, a cuyo efecto se me antoja crucial tomar una serie de medidas urgentes para mantener nuestro nivel. Me refiero a:
1) Mejorar la conectividad de nuestra comunidad por vía terrestre (carretera y vías) y por aire.
2) Asumir una política fiscal ponderada que no supone otra pretensión que asimilarla o aplicar criterios comunes, idénticos o similares a las de nuestras comunidades vecinas.
3) Implementar políticas de inversión generosas con la innovación y tecnología.
4) Activar incentivos fiscales relevantes al desarrollo y crecimiento de las empresas radicadas en Navarra y de aquellas que se implanten.
5) Mejorar y dotar a los polígonos industriales de las mejoras infraestructuras, fuerza eléctrica y conectividad digital, pues algunos de ellos solo reúnen dinamismo durante el mercadillo del fin de semana.
En este orden de cosas, ciertamente resultamos recurrentes, diría hasta pesados, con nuestras demandas en materia fiscal, pero equiparar nuestro tipo nominal general al 24% como nuestros vecinos vascos, eliminar la limitación temporal de la compensación de bases imponibles negativas, aplicar el tipo de referencia del 15% acordado en el seno de la OCDE a las grandes empresas, asentar los beneficios fiscales a la inversión, potenciar los incentivos al I+D de la Pymes y recuperar las deducciones de empleo, junto con la deflactación anual de todas las magnitudes del IRPF, serían unas medidas estupendamente recibidas por las empresas, que sin lugar a la duda atraerían inversión y proyectos industriales para Navarra.
Con esto queremos decir que debemos orientar y redirigir todos nuestros esfuerzos y presupuestos hacia la actividad productiva y estratégica. Es hora de actuar y ejecutar nuevas medidas valientes que apuesten por las empresas. Lo contrario, indefectiblemente, acarreará perder peso industrial, tejido empresarial y resultar mucho más expuestos a crisis, pandemias o cualquier otro impacto extraño a nuestra capacidad de decisión.
Me gustaría que quienes tenemos cierta capacidad para ello nos volquemos en este objetivo.
Distingamos Navarra.
Manuel Piquer. Presidente de la Confederación Empresarial Navarra (CEN)